40 aniversario de las daciones

La dación en pago fue instituida por la Ley n°68-1251 del 31 de diciembre de 1968, para fomentar la conservación del patrimonio artístico nacional. La dación constituye un modo excepcional de pago en especie de algunos impuestos. El texto de la Ley estipula que "cualquier heredero donatario o legatario puede pagar los derechos de sucesión mediante la entrega de obras de arte, de libros, de objetos de colección o de documentos de alto valor artístico o histórico". La Ley de 1968 fue confirmada y ampliada por los Gobiernos sucesivos, en primer lugar a los derechos respecto a las mutaciones a título gratuito entre vivos y al derecho de reparto en 1973, posteriormente al impuesto de solidaridad sobre la fortuna, en 1982.

El contribuyente deposita acerca de la administración tributaria su oferta de dación, que será examinada por la Comisión interministerial de homologación para la conservación del patrimonio artístico nacional. Sobre la base de la opinión de la comisión, el ministro del presupuesto decide aceptar o rechazar la obra propuesta y lo notifica al autor de la oferta, quien acusa su recibo. La obra, convertida en propiedad del Estado, integra las colecciones nacionales.

La Comisión interministerial está compuesta por cinco miembros: dos representantes del ministerio del presupuesto, dos representantes del ministerio de cultura y de comunicación, y el Presidente, nombrado por el Primer Ministro, actualmente Jean-Pierre Changeux, miembro del Instituto y que depende del ministerio de Educación nacional.

El dispositivo de la dación en pago ha permitido la entrada en el patrimonio nacional en particular de El Astrónomo de Vermeer, del Retrato de Diderot de Fragonard, de Origen del Mundo de Courbet, de las colecciones del museo Picasso, del Muro de objetos de André Breton, así como de obras de Braque, Matisse, Bacon, Calder o Rothko.
También fueron adquiridos por dación el tesoro de Rethel y el de Boscoreale, muebles reales, una gran parte de los archivos de Viollet-le-Duc y de Claude Lévi-Strauss, manuscritos de Montesquieu, Jules Verne, Marcel Proust, Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre.
También se encuentran, entre muchas otras daciones, la colección de volcanología de Katia y Maurice Krafft, la colección de minerales de Roger Caillois, los archivos de Louis de Broglie, helicópteros Hiller, ordenadores Bull, prototipos automóviles, o también coleópteros de Camarga, incluidos algunos ahora desaparecidos.

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