Artes decorativas

¿Un lugar para las artes decorativas?

Henry Van de VeldeSillas© ADAGP, paris - Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Sophie Boegly
"¿En qué lugar y a que precio, el Louvre del futuro intentará proseguir la sección especial, tan rica en maravillas de todas índoles, dedicada a los bronces, a la orfebrería, a los esmaltes, marfiles, etc.?" Tal era la pregunta que se planteaba con una extremada premonición, Léonce Bénédite, conservador del museo del Luxemburgo, en un artículo publicado en 1892 en la Gazette des Beaux-Arts. La respuesta llegó tan solo mucho más tarde, con la apertura del museo de Orsay en 1986. Dedicado a las artes de la segunda mitad del siglo XIX, dotado de un programa museográfico que pretende valorizar las correspondencias establecidas, desde el comienzo del Segundo Imperio, entre arquitectura, pintura, escultura y artes decorativas, el museo de Orsay estaba bien destinado a ofrecer una prolongación natural al Departamento de los objetos de arte del Louvre cuyas colecciones se abarcan hasta el final del reinado de Luis Felipe.

Sin embargo, cuando se decidió la creación del museo de Orsay, en los años 1970, las colecciones de objetos de arte, conservadas por los museos nacionales franceses, se revelan demasiado modestas para lograr la realización de tan ambicioso programa. Las obras encargadas para los palacios imperiales o las grandes administraciones del Estado, se habían quedado en la mayoría de los casos en su sitio, y muchas otras habían sido destruidas durante los combates de la guerra de 1870 o los incendios que marcaron la Comuna de 1871.
Las colecciones de artes decorativas del museo de Orsay, fueron de este modo compuestas de un primer conjunto, procedente del antiguo museo del Luxemburgo, de sus descendientes y de algunas piezas del museo del Louvre. Incluso antes que abriera el museo al público, diez años de esfuerzos fueron necesarios, con el fin de censar y de intentar agrupar las demás obras disponibles, pertenecientes al Estado, y llevar a cabo una importante campaña de adquisiciones.

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El museo del Luxemburgo, la galería del Jeu de Paume y el Museo nacional de Arte moderno

En 1818, Luis XVIII decide la creación de un museo dedicado a los artistas en vida, en el palacio del Luxemburgo, en París. Excepto una presentación de las producciones de las manufacturas de Sèvres, de los Gobelins y de Beauvais, entre 1874 y 1882, el museo del Luxemburgo se mantiene durante tiempo cerrado a las artes decorativas. El estatuto administrativo de la institución explica en mayor parte, esta situación. El museo del Luxemburgo dependía en efecto de la Dirección de Bellas Artes y no de la administración de los Museos nacionales. Cabe por consecuencia esperar que las artes decorativas sean admitidas en los Salones anuales, momento en que el Estado compraba las obras destinadas en particular al museo del Luxemburgo. Esta introducción fue efectiva en 1891 para el Salón de la Sociedad

Georges-Henri Lemaire
 (1853-1914)
 La mort de Narcisse [La muerte de Narciso]
 1895
 Camafeo en ágata de varias capas
 París, museo de Orsay
Georges-Henri LemaireLa muerte de Narciso© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR
nacional de Bellas Artes y en 1895, para el de la Sociedad de los Artistas franceses. A pesar de ciertas hostilidades para que entrasen las artes "menores" en el Luxemburgo, se añadió entonces una sección de objetos de arte a las colecciones de pintura, escultura y artes gráficas, a partir de 1892. No obstante, la falta de un presupuesto especial para las adquisiciones y la exigüidad del recinto, impidieron proporcionar a esta sección la relevancia deseada e incluir las artes del mobiliario.

Pese a incrementarse con los donativos de artistas contemporáneos (como una plata en gres dada por Jean-Charle Cazin en 1895, o dos jarrones de vidrio dados por Tiffany en 1919…) y algunas escasas donaciones de aficionados (como una serie de esmaltes pintados por Charles Hayem en 1898 o también un tapiz de Blanche Ory-Robin, dado por la Señora Stern en 1914…) la colección sólo ofrecía un surtido muy limitado. Número de artistas de mayor relevancia estaban ausentes, como Guimard, Majorelle, Gaillard, De Feure, Colonna, por citar solo creadores franceses. Menos los cuantos vidrios de Tiffany, no había cabida para los artesanos y decoradores extranjeros.

Pierre-Adrien Dalpayrat 
 (1844-1910)
 Chimenea
 Entre 1893 y 1894
 Gres esmaltado, álamo ennegrecido
 Alt. 300; Anch. 230. P. 50 cm.
 París, museo de Orsay
Pierre-Adrien Dalpayrat, Adèle LesbrosChimenea© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Jean Schormans
El largo purgatorio que tuvo el Art nouveau, desde comienzos de los años 1920, detuvo de repente cualquier incremento de esta joven sección y llevó rápidamente a un primer desmantelamiento de las colecciones que se habían quedado en ciernes. A partir 1910, sin duda por falta de espacio, la chimenea de Dalpayrat fue enviada en depósito a Besançon. A continuación se realizaron otros depósitos, sobre todo a partir de 1931, en provincias (Marsella, Montpellier, Nantes) y en París, en el museo de las Artes decorativas.

Las donaciones de David David-Weill y de Jean Schmit en 1938, como ulteriormente del hermano de Ambroise Vollard en 1943, lograron a pesar de todo que entraran en las colecciones nacionales objetos de alfarería y maderas esculpidas de Gauguin. A comienzos de los años 1970, parte de estos objetos encontraron su sitio en el museo del Impresionismo, instalado en el Jeu de Paume, desde 1947.

Cuando el museo nacional de Arte moderno, heredero del antiguo museo del Luxemburgo, abre sus puertas en el Palacio de Tokio, en 1937, no incluía ninguna sección de arte decorativo. Tras el envío masivo de un importante número de cerámicas a los museos de Sèvres y de Limoges, solo quedaban poco más de 300 objetos, datando principalmente de los años 1890 a 1914, que más tarde serán reservados al museo de Orsay. A estos, cabe añadir los depósitos de algunas decenas de piezas, obras de artistas nacidos después de 1870, y de objetos de vuelta de los depósitos de Provincias. La mayoría procedía del antiguo fondo del Luxemburgo, en particular la Historia del agua de Cros, de vuelta de Narbona.

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1977-1986: nacimiento de una colección

Fourdinois
 Porte monumentale [Puerta monumental]
 1878
 Roble y nogal esculpidos, marquetería de ébano, boj y amaranto; mármol rojo antiguo; bronce dorado y bronce barnizado; esmalte pintado sobre cobre
 Alt. 480; Anch. 280 cm.
 París, museo de Orsay
FourdinoisPuerta monumental© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR
La creación del museo de Orsay ofrecía una ocasión única de reunir obras dispersas por diversos museos y administraciones, donde con frecuencia no estaban muy accesibles al público: el Mobiliario nacional, el Ministerio de asuntos exteriores, los museos y castillos de Fontainebleau, Compiègne y Malmaison, los museos del Louvre y de Cluny, etc. Más de un centenar de piezas pudieron así ser reunidas, sin contar algunos préstamos de larga duración, procedentes principalmente del Conservatorio nacional de Artes y Oficios y del museo Christofle.
Estas negociaciones llevaron sobre todo sobre creaciones de los años 1850-1880: ebanistería de Diehl (incluido el gran medallero adornado de bronces de Frémiet), Roudillon, Fourdinois, maderas esculpidas de Guérêt frères, bronces de mobiliario de Barye, Crozatier, Barbedienne, etc.
Para el periodo Art nouveau, la mayor aportación, de un interés excepcional, es la gran carpintería creada por Jean Dampt para la condesa de Béarn hacia 1900-1906, salida de las reservas del museo de Artes decorativas, así mismo como varias vidrieras de Carot, Coulier, Healy y Millet.
Alexandre Charpentier
 (1856-1909)
 Carpintería de comedor
 Entre 1900 y 1901
 Caoba, roble, álamo, bronce dorado, gres esmaltado
 Alt. 346; Anch. 621 cm.
 París, museo de Orsay
Alexandre CharpentierCarpintería de comedor© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Una actividad política de adquisiciones fue llevada a cabo, desde la implementación de la prefiguración del museo de Orsay en 1977, con el fin de completar las colecciones existentes. Se fueron enriqueciendo de cerca de 800 obras, entre ellas obviamente, dos conjuntos importantes en número, pero de interés más documental: un centenar de moldes de orfebrería y modelos de yeso de Carlo Bugatti, y más de un centenar de objetos procedentes del fondo Eiffel, ofrecidos por la familia Granet.
Las adquisiciones más espectaculares han llevado sobre las creaciones de diseñadores globales (arquitectos, decoradores, escultores o artesanos) que se hicieron los protagonistas del Art nouveau, por toda Europa, a partir de los años 1890. Primer ejemplo de una acertada serie de compras, una rara carpintería completa de Alexandre Charpentier, fue adquirida con derecho de tanteo, durante una venta pública de diciembre de 1977.

A lo largo de los años, se han integrado demás notables conjuntos de mobiliario para subsanar las más patentes lagunas: obras de Guimard (1979), Horta y Majorelle (1980), Gallé y Vallin (1982), Gallé, Carabin y Adolphe Loos (1983), Serrurier-Bovy (1984), Mackintosh y Frank Lloyd Wright (1985), Otto Wagner, Hoffmann y Van de Velde (1986). Otras compras más puntuales de muebles o de objetos, completan este panorama del Art nouveau y demuestran su rápida difusión en Francia: lozas y cristalería de Gallé, vidrieras de Gruber, gres de Carriès y de Hoentschel, platería de Follot, etc. Respecto al extranjero, hubo un jarrón de Otto Eckmann, sillas de Carlo Bugatti, un gabinete de Gimson, tejidos de Voysey, orfebrerías de Hoffmann, cristalerías de Kolo Moser…

Del periodo anterior, de los años 1850 a 1880, el museo ha adquirido una serie de obras maestras presentadas en las Exposiciones universales por las grandes manufacturas de arte o por artesanos, que rechazaban cualquier mecanización. Citemos antes que nada, el suntuoso mobiliario de aseo de la Duquesa de Parma, obra maestra de la casa Froment-Meurice, acabado en 1851 y enviado a Londres, al Crystal Palace. También hubo un grupo limitado de obras inglesas, carpinterías pintadas, muebles, tapices, cerámicas, platería, que recuerdan el protagonismo desempeñado por Pugin, William Morris y sus discípulos, para promocionar una estética más adaptada a la vida moderna.

Henri de Toulouse-Lautrec
 (1864-1901)
 Louis Comfort Tiffany
 (1848-1933)
 Au Nouveau Cirque, Papa Chrysanthème [En el Nuevo Circo, Papá Chrysanthème]
 Hacia 1894
 Vitral: cristales "americanos", cabujones
 Alt. 120; Anch. 85 cm.
 París, museo de Orsay, donación Henry Dauberville en nombre de sus hijos, Béatrice y Guy-Patrice, 1979
Henri de Toulouse-Lautrec, Louis Comfort TiffanyEn el Nuevo Circo, Papá Chrysanthème© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot
Entre estas adquisiciones, las donaciones, cerca de 190 obras, se destacan en un lugar de predilección: amigos de Orsay, herederos de comanditarios, coleccionistas, anticuarios, galerías de arte, han contribuido rotundamente al rápido crecimiento de las colecciones. Tres donaciones prestigiosas han logrado que entrasen sucesivamente una excepcional vidriera de Tiffany, a partir de Toulouse-Lautrec (donación de Henry Dauberville y de sus hijos Béatrice y Guy-Patrice, 1979), un centenar de fundiciones artísticas de Guimard (donación de la Señora de Menil, 1981) y un escaso mobiliario blanco de Mackintosh (donación de Michel David-Weill, 1985). Por fin, cabe rendir un particular homenaje a los descendientes de artistas que han aceptado separarse de obras custodiadas en su familia: donación Auscher, Boule, Bourgogne, Dufresne de Saint-Léon, Guilleminault, Haguenauer y Humblot, Hirtz, Lomon-Hawkins, Ruprich-Robert y Saint Saulieu.

Cuando abrió en diciembre de 1986, el inventario de arte decorativo del museo de Orsay, contaba más de mil piezas y fue completado por algo menos de un centenar de obras, depositadas en otras instituciones. La política de adquisición se prosigue desde entonces, con el fin de ofrecer al público un panorama cada vez más completo de las artes decorativas, de la segunda mitad del siglo XIX. Las colecciones se han podido beneficiar para ello del sistema de dación que autoriza el pago de derechos de sucesión con la entrega de obras arte. Mediante este recurso, piezas excepcionales entraron en el museo, como la urna Aguas durmientes de Gallé (1995) o la lámpara Nenúfar de Majorelle y de Daum Frères (1996).

Emile Gallé
 (1846-1904)
 Raisins mystérieux [Uvas misteriosas]
 1892
 Frasco, vidrio de dos capas con inclusiones de oro y de platino, cabujones aplicados en caliente , decoración grabada a la rueda, tapón de vidrio soplado opalescente, zócalo de peral esculpido y tintado
 Alt. 40; Anch. 12,5 cm.
 París, museo de Orsay, donación de la Sra. Jean Bourgogne y de sus hijos, en recuerdo de Jean Bourgogne nieto de Emile Gallé por mediación de la Sociedad de los Amigos del Museo de Orsay, 2000
Emile GalléUvas misteriosas© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Respecto a sus compras, el museo se ha orientado hacia la producción de países todavía mal representados, como Alemania, los países escandinavos o de Europa central, con el fin de sugerir toda la diversidad de la creación a lo largo del periodo abarcado por el museo.
Por fin, sin la generosidad privada que nunca se ha hecho atrás, obras prestigiosas no se encontrarían hoy en las colecciones del museo de Orsay. Entre estas, podemos indicar La mano con algas y conchas (1990) y el frasco Racimos de uvas misteriosos (1998) obsequios de los descendientes de Emile Gallé, la Fuente-lavabo de Carabin (2003) obsequio de la Sociedad de los Amigos del museo de Orsay o más recientemente, la increíble donación Rispal (2005) dedicada al Art nouveau y rica de 250 piezas.

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