Pintura

Los orígenes: El museo del Luxemburgo

Gustave Le Gray  
 (1820-1884)  
 Salón de 1852, gran salón norte (en el centro: "Las Señoritas del pueblo" de Gustave Courbet
 1852
 Revelado en papel salado a partir de un negativo papel colado encima de cartón
 Alt. 19,4; Anch. 23,6 cm.
 Paris, musée d'Orsay
Gustave Le Gray Salón de 1852, gran salón norte (en el centro: "Las Señoritas del pueblo" de Gustave Courbet© RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Los orígenes de las colecciones de pintura del museo de Orsay, se remontan al museo del Luxemburgo, fundado en 1818 por Luis XVIII con el fin de recibir las obras de artistas en vida. El sistema prevé que diez años tras la muerte del artista, las obras, cuya "opinión universal ha consolidado la gloria" se trasladen al museo del Louvre; las otras estando reservadas para demás instituciones o administraciones. En un primer momento, las colecciones del museo del Luxemburgo se componen casi exclusivamente de compras durante el Salón. Reflejan de este modo, el gusto oficial de la época, dedicando un relevante espacio a la pintura histórica, a los retratos y a los paisajes clásicos, conforme a una jerarquía de géneros bien establecida.

Hasta los años 1880, el museo del Luxemburgo sigue empeñado en rechazar las más recientes investigaciones. Courbet y Millet, por ejemplo, no se mostrarán durante sus vidas. Cabe esperar los esfuerzos comunes de los artistas y de sus familias, de los coleccionistas y de algunos funcionarios, para que el arte contemporáneo entre por fin en las colecciones nacionales francesas.

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La vanguardia en el museo del Luxemburgo: Del realismo al impresionismo

Jean-François Millet
 (1814-1875)
 Des glaneuses dit aussi Les glaneuses [Cosechadoras también llamado Las Cosechadoras]
 1857 
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 83,5; Anch. 110 cm.
 París, museo de Orsay, donación bajo reserva de usufructo de la Señora Pommery, 1890
Jean-François Millet Cosechadoras© RMN (Musée d'Orsay) / Jean Schormans
Primero fue la generosidad privada que logró que los museos franceses se abriesen a los más novadores pintores. Obsequiado por la hermana del artista, Un entierro en Ornans de Courbet, entró en el Louvre en 1881. Llegan luego La Primavera de Millet donación de la Señora Hartmann en 1887 y Las Cosechadoras, del mismo artista, donado por la Señora Pommery en 1890, o también la colección de Alfred Chauchard, rica de un magnífico conjunto de cuadros de la escuela de Barbizon, incluido el famoso Ángelus de Millet, en 1909. Pero la segunda mitad del siglo XIX también está marcada por la influencia creciente, en el mundo del arte de los críticos y mercantes.
tableau
E. ManetOlympia
El sistema tradicional de los Salones y del mecenazgo ya no está adaptado a la expansión del mercado del arte, y la notoriedad de los artistas depende cada vez más, de las opiniones de los críticos y de las elecciones de los mercantes. Este cambio favorece el desarrollo de nuevas escuelas y su reconocimiento. De este modo, en 1890, un grupo de suscriptores liderado por Monet, logra que entre en el Luxemburgo, la Olympia de Manet, sin embargo fallecido en 1883. No obstante, esta evolución de las mentalidades no se realiza sin estragos, como lo demuestra el episodio del legado Caillebotte. A su muerte, en 1894, este pintor, amigo y mecenas de los impresionistas, lega su colección al Estado. Esta reúne más de sesenta cuadros de Degas, Manet, Cézanne, Monet, Renoir, Sisley, Pissarro o también Millet. Frente a la tibia aceptación de la administración de Bellas Artes, los albaceas, entre ellos Renoir, pretenden hacer cumplir la voluntad de Caillebotte. Este deseaba que todas las obras de su legado estuviesen mostradas y no relegadas en reservas. Las discusiones van a durar cerca de dos años, antes de firmar un acuerdo en febrero de 1896: los museos nacionales seleccionan solo cuarenta obras, pero se comprometen formalmente en mostrarlas. A pesar de estas dificultades y de la protesta oficial de la academia de Bellas Artes. El legado Caillebotte permite una notable entrada de los impresionistas en el museo del Luxemburgo. En la misma época, el Estado empieza también a adquirir obras de artistas más modernos. Podemos citar las compras del Pobre pescador de Puvis de Chavannes en 1887, Un taller en Batignolles de Fantin-Latour y las Chicas al piano de Renoir en 1892 o también La familia del pintor de Carrière en 1896.
Pierre Puvis de Chavannes 
 (1824-1881)
 Le pauvre pêcheur [El pobre pescador]
 1881
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 155,5; Anch. 192,5 cm.
 París, museo de Orsay
Pierre Puvis de Chavannes El pobre pescador© RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
En los siguientes años, también fue gracias a donaciones procedentes de herederos de los artistas o de grandes coleccionistas que se enriquece el fondo de los impresionistas. Así mismo entre 1883 y 1927, Etienne Moreau-Nélaton realiza varias donaciones y legados que logran en particular la entrada en las colecciones nacionales del Desayuno en la hierba de Manet. En 1911, Isaac de Camondo hace un legado que incluye cuatro de las Catedrales de Monet. La pintura francesa no es la única que se beneficia de esta evolución. A finales del siglo XIX, el museo del Luxemburgo se abre a las escuelas extranjeras, en particular con la Noche de verano de Winslow Homer y La madre de Whistler. La sección extranjera se amplia finalmente de un modo importante, para constituir un museo independiente en el Jeu de Paume en 1922. En 1929, fue toda la sección impresionista que se trasladó al museo del Louvre.

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El museo de Arte moderno y el museo del Jeu de Paume

En 1937, el museo del Luxemburgo fue sustituido por el museo de Arte moderno, situado en el nuevo Palacio de Tokio, cuya construcción se finalizó para la Exposición internacional. Su programa comienza con el neo-impresionismo (sin Seurat), la escuela de Pont-Aven (sin Gauguin) y los Nabis.

Henri Rousseau, llamado el Aduanero (1844-1910)
 La charmeuse de serpents [La encantadora de serpientes]
 1907
 óleo sobre lienzo
 Alt. 169; Anch. 189,5 cm.
 París, museo de Orsay, legado de Jacques Doucet, 1936
Henri Rousseau, llamado el AduaneroLa encantadora de serpientes© RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Con la reorganización del Louvre, las colecciones impresionistas se mudan de nuevo en 1947. De ahora en adelante, se encontrarán en el museo del Jeu Paume. Encontramos en este, obras de Boudin hasta Seurat, junto con aquellas de Toulouse-Lautrec o del aduanero Rousseau. Durante este periodo de la posguerra, las colecciones se enriquecen gracias a una actividad política de adquisiciones, permitiendo incluso que se realicen donaciones de artistas. Los recursos económicos algo superiores, el apoyo de los Amigos del museo del Louvre y la generosidad privada van a lograr la realización de unas cuantas adquisiciones imprescindibles, en particular de los cuadros de Seurat, Cézanne o Redon. El creciente afán del público por los impresionistas genera progresivamente la escasez de espacio del Jeu de Paume, para presentar las obras en condiciones de confort y de seguridad satisfactorias. La decisión de instalar un museo dedicado al arte de la segunda mitad del siglo XIX y de comienzos del XX, en la estación de Orsay intervino en 1977. Este proyecto solventó a su vez el problema planteado el mismo año por la instalación del museo de Arte moderno en el Centro Georges Pompidou: Debiendo encontrar un destino a las obras que ya no entraban en el programa del nuevo museo (escuela de Pont-Aven, neo-impresionismo y Nabis).

El museo de Orsay reúne pues las colecciones dispersas del Jeu de Paume, aquellas del museo de Arte moderno, custodiadas por el Palacio de Tokio, donde estuvieron presentadas de 1977 a 1986, "prefigurando el museo de Orsay"; por fin las obras del Louvre datando de la segunda mitad del siglo XIX. Así reunidas, estas colecciones no hubiesen sido suficientes para dar a conocer las complejidades de una época excepcionalmente fecunda.

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Política de adquisición del museo de Orsay

Paul SérusierEl talismán© RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Desde 1978, se llevó a cabo una política de adquisiciones. Cuadros dispersos por toda Francia, cuando cerró el museo del Luxemburgo, regresan de los almacenes, procediendo a veces a intercambios para no perjudicar a los museos que los conservaban desde muchos años. Fortalecen de este modo la pintura realista de los años 1848-1850, el final del romanticismo, el eclecticismo del Segundo Imperio y el arte oficial de la Tercera República.
La segunda preocupación consistió en completar y desarrollar las colecciones, con el fin de representar lo mejor posible, el conjunto de este periodo, particularmente fértil de la historia del arte. En 1985, por ejemplo, fue adquirido El Talismán de Sérusier, que completa una sucesión de donaciones prestigiosas de obras de Bonnard y de Redon. Las series de lienzos neo-impresionistas o de la escuela de Pont-Aven de las colecciones del museo, muestran la generosidad de los descendientes de artistas o de los grandes coleccionistas.
Claude MonetEfecto de viento, serie de los Álamos © RMN (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski
Por otro lado, el museo de Orsay pudo beneficiarse, desde su origen, del sistema de dación, que permite abonar derechos de sucesión mediante la entrega de una obra. Cuadros de los pintores más relevantes han podido de este modo integrar las colecciones, a lo largo de los años. Entre ellos figuran en particular: el Retrato de Marcel Proust de Blanche (1989); de Bonnard, las cuatro Mujeres en el jardín (1984) y La tarde burguesa (1988); de Cézanne, varios Bañistas y La Tentación de San Antonio (1982), El Abogado y un Retrato de Madame Cézanne (1991), El Cristo en el Limbo (2005); de Courbet, Mujer desnuda con perro (1979), El origen del mundo (1995); dos pasteles de Bailarinas de Degas (1979 y 1997); de Denis, El minué de la Princesse Maleine (1999), Paisaje con árboles verdes (2001); de Manet, En la plaza de toros (1976), La evasión de Rochefort (1984); Lujo, calma y voluptuosidad de Matisse (1985); de Monet, La calle Montorgueil (1982), El desayuno sobre la hierba (1987), Efecto de viento (2002); un conjunto de quince obras de Redon (1988); de Renoir, Danza en la ciudad (1978), Julie Manet (1999); de Vuillard, Mujer de perfil (1990), Interior (2001)... En todo, son casi un centenar de cuadros y de pasteles que entran por dación, en las colecciones del museo, desde su creación.
Cuno Amiet  Schneelandschaft, también llamado Grosser Winter  [Paisaje de nieve, también llamado Gran invierno] 1904 Óleo sobre lienzo Alt. 178; Anch. 235 cm. París, museo de Orsay, adquirido con la participación de la fundación Meyer y de un mecenazgo privado en recuerdo de Maurice y Betty Robin, 1999
Cuno AmietPaisaje de nieve© M.u.D. Thalmann, CH-3360 Herzogenbuchsee
Respecto a las compras, se realizó un esfuerzo particular para la presencia de las escuelas extranjeras con Rosales bajo los árboles de Klimt (1980), La Rueda de la Fortuna de Burne-Jones (1980), Noche de verano en Aagaardstrand de Munch (1986), Salida para la pesca de Mondrian (1987), Reposo de Hammershoi (1996), Vista de Capolago de Giovanni Giacometti (1997) o Paisaje de nieve de Amiet (1999). El museo de Orsay también tuvo la posibilidad desde 1986, de adquirir las obras de algunos de los principales pintores franceses de su periodo, a título oneroso. Entre estas, podemos citar: El chico con el gato de Renoir (1992); Retrato del artista con el Cristo amarillo de Gauguin (1994); Berthe Morisot con ramo de violetas de Manet (1998); La Galatea de Gustave Moreau (1997); Retrato de Paul Ranson con traje de nabi de Sérusier (2004)…
Ferdinand Hodler (1853-1918)
 El leñador
 1910
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 130; Anch. 101 cm.
 París, museo de Orsay
 (c) Musée d'Orsay, Patrice Schmidt
Ferdinand Hodler El leñador© Musée d'Orsay, Patrice Schmidt
Las liberalidades concedidas al museo de Orsay, siguen siendo, en la actualidad, una de las principales fuentes de enriquecimiento de las colecciones. Cada año, se adquieren obras de mayor relevancia, gracias a distintas daciones, donaciones o legados. Citemos por ejemplo la excepcional donación anónima realizada, bajo reserva de usufructo, en el 2000 que permitió inscribir en el inventario veinticuatro obras, repartidas a continuación: cinco cuadros de Bonnard, cinco de Vuillard, tres de Cézanne, tres de Seurat, dos de Degas, dos de Fantin-Latour y uno de Monet, Manet, Hammershoi y Mondrian.
Por fin, en las salas de ventas o en las galerías, sigue existiendo la oportunidad de adquirir obras que integren de este modo definitivamente las colecciones nacionales. Finalicemos pues, evocando algunas de las compras realizadas durante los últimos años y que pueden admirar hoy los visitantes en los cimacios del museo: Misia en el tocador de Vallotton (2004), Recepción del Gran Condé por Luis XIV de Gérôme (2004), El leñador de Hodler (2005), Noche de Octubre de Maurice Denis (2005).

Lejos de estar inmovilizadas en la herencia recibida del museo del Luxemburgo o del Louvre, las colecciones de pintura del museo de Orsay evolucionan constantemente. Las donaciones, las daciones, las compras, permiten mantener vivas las colecciones, año tras año, y ofrecer al público una imagen siempre más completa, permanentemente renovada, de una época rebosante y variada, de las más creativas de la historia del arte.

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