Muestra de arquitectura

Un norteamericano en París: dibujos de la colección Neil Levine

Salas 17 y 21

Félix DubanEn Pompeya© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
En 2013, el norteamericano Neil Levine, historiador de la arquitectura, donaba gracias a los American Friends du musée d'Orsay (AFMO) su colección de dibujos relativos a la arquitectura francesa del siglo XIX.
Constituido entre 1969 y fines de los años 1970, en una época en la cual no se le prestaba demasiada atención al tema, este conjunto demuestra su visión pionera.

Especialista en Henri Labrouste, el arquitecto de la biblioteca Sainte- Geneviève (1851) y de la sala de lectura de la biblioteca imperial (1868), Neil Levine construyó una colección que se articula en torno a dos ejes que reflejan sus intereses de historiador: las innovaciones de los arquitectos del periodo romántico, de los cuales Labrouste fue uno de los más célebres representantes, y la formación arquitectural de la Escuela de bellas artes, que Labrouste ayuda a hacer evolucionar.

Esta colección presentada íntegramente es acompañada de algunos dibujos provenientes de otras colecciones del museo de Orsay, que fueron constituidas posteriormente, siguiendo las mismas intenciones de Levine.

Jean Baptiste LassusVista del techo de la catedral de Chartres© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Romantismo arquitectural

Neil Levine fue uno de los primeros en demostrar que Henri Labrouste fue más que un pionero de la arquitectura metálica.
En una época en la cual el escándalo generado por Hernani de Victor Hugo (1830) cristalizaba la oposición de los Románticos a la tradición literaria clásica, Labrouste fue uno de los precursores de una generación que rompió con los ideales neoclásicos defendidos por la Academia, aportando una nueva visión de los modelos históricos y la dimensión simbólica de la arquitectura.

En la colección de Neil Levine, las obras prerrománticas -  de Jean Laurent Le Geay, profesor de Etienne Louis Boullée a Gustav Friedrich Hetsch, un alumno de Charles Percier - ilustran la importancia en esta evolución de la herencia de la Ilustración, mientras que los estudios realizados en Italia por los arquitectos de la generación de Henri Labrouste revelan las nuevas referencias de que surgirán de ella.

Las acuarelas de Jacques Ignace Hittorff, de Jean-Baptiste Lassus, de Félix Duban y de su alumno Charles Questel, ilustran magistralmente esta nueva concepción de la arquitectura, sensible y policroma.

AnónimoCorte longitudinal de una villa© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

La Escuela de bellas artes

En 1975, el Museo de Arte Moderno (New York) dedica una exposición a los dibujos provenientes de la enseñanza arquitectural de la Escuela de bellas artes. La Colección Neil Levine demuestra su interés por esta institución, a la cual estuvo estrechamente ligado.
Además de los proyectos para los concursos, que eran parte central de esta formación, la compilación de estudios del arquitecto Edouard Villain durante su paso por la Escuela (1846-1854) plasman los esfuerzos metódicos llevados a cabo por los alumnos para asociar, con eclecticismo, las mejores soluciones probadas por sus maestros.

Los dibujos del arquitecto Henri Mayeux, profesor de composición decorativa en la Escuela de bellas artes, dan prueba de la renovación de la enseñanza acontecida a fines del siglo XIX, a raíz del cuestionamiento de la relación tradicional entre ornamento y estructura planteado inicialmente por Henri Labrouste en la biblioteca Sainte-Geneviève.
Los estudios realizados por el arquitecto Gabriel di Martino durante su formación en Nueva York, ilustran la adaptación en los Estados Unidos de los principios pedagógicos de la Escuela de bellas artes.

En el Balcón

Fondo de la nave

Dessin d'architecture
AnonymeHotel de los boletines oficiales© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
En la segunda mitad del siglo XIX, los edificios parisinos se destacaron por una reglamentación estricta que limitaba su altura, el uso del terreno y la ornamentación. El balcón, que permite disfrutar del «exterior» desde el departamento, es un elemento decorativo y funcional que también posee un significado social. En efecto, desde el fin de la Monarquía de Julio, el balcón ocupa el piso noble, el primer piso, en el cual se encuentran las habitaciones de recepción, o en el último piso, donde se puede disfrutar de la luz y el aire.

En el curso del Segundo Imperio, el balcón se propaga a todos los niveles, perdiendo su función social. La tipología es diversa: balcón largo, balcón pequeño, balcón con barandilla y, a partir de 1890, la bow-window, una especie de balcón cerrado. En consecuencia, se logra una armonización de los niveles del edificio, haciendo desaparecer, de hecho, las diferencias sociales. La herrería decorativa abandona el hierro forjado del siglo XVIII y adopta el hierro fundido moldeado, produciendo combinaciones de motivos repetitivos

.

Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter