Muestra de arquitectura

Arquitecturas parisinas del Segundo Imperio

Salas 17 y 21
Del 30 de mayo al 15 de septiembre de 2014

Funcionalidad y monumentalidad

Dibujos, fotografías, pinturas, esculturas y grabados del museo de Orsay

positif
Delmaet & DurandelleConstrucción del Hôtel Dieu, del lado de la calle d'Arcole© DR - Musée d'Orsay (dist. RMN) / Patrice Schmidt
A comienzos del Segundo Imperio, la población de París se asfixia en una ciudad cuyas calles son antiguas y demasiado estrechas. El emperador Napoleón III, sensibilizado desde su estancia en Londres a las cuestiones urbanas, y Georges Eugène Haussmann, enérgico administrador nombrado prefecto del departamento del Sena, en junio de 1853, emprenden entonces la transformación de la capital, conforme a un mapa de conjunto cuya idea ya estaba en el aire, desde hacía varios años.

La Ley de 1852, sobre la expropiación permitió financiar la apertura de nuevas vías, destinadas a ventilar el centro de París y facilitar el tránsito. Los edificios que las bordean cumplen normas de construcción precisas, que garantizan una armonía urbana, sobria y clásica.

Ampliadas por la anexión de los municipios periféricos (1860), estas obras considerables provocan numerosas destrucciones, pero propician también la construcción de nuevos edificios públicos, destinados a responder a las necesidades crecientes de la población y a embellecer las perspectivas de las nuevas avenidas. Su escritura arquitectónica oscila entre una sencillez clásica, que garantiza el ahorro, y una opulencia decorativa que pone de relieve su monumentalidad.

La “Fiesta imperial”

Dibujos, fotografías, pinturas, esculturas y grabados del museo de Orsay

Victor Navlet (1819-1886)
 La escalera de la Ópera
 Hacia 1880
 Óleo sobre lienzo
 Alt. 131; Anch. 196 cm.
 París, museo de Orsay
Victor NavletLa escalera de la Ópera© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot
La modernización de los edificios de espectáculo constituye un aspecto importante de la transformación de París, llevada a cabo por el prefecto Haussmann.
Con motivo de la apertura del “boulevard du Prince Eugène” o bulevar del Príncipe Eugenio (hoy en día bulevar Voltaire), éste hace desaparecer la parte del bulevar del Temple que reunía los principales teatros parisinos cuya excesiva animación le parecía ser una amenaza para el orden público.

La mayoría de estos establecimientos se ven substituidos por construcciones de las que la administración elige con esmero la ubicación. Los teatros del Châtelet se diseñan para formar, junto con el teatro de la Gaité, situado a proximidad, una nueva zona de ocio en el centro de París, garantizando la animación nocturna alrededor del Ayuntamiento y del bulevar de Sébastopol. El más relevante de sus edificios es la nueva ópera, reconstruido por el Estado tras el atentado de Orsini, en un lugar estratégico y monumental.

Las fastuosas arquitecturas de estos edificios contribuyen a la “Fiesta imperial”: más allá de la diversión, proporcionan a sus principales usuarios, burgueses y mundanos del Segundo Imperio, la oportunidad de poner en escena su ascenso social.

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