Muestra fotográfica

Desde los orígenes del proyecto, en 1978, se estableció que el museo de Orsay reuniría una colección de fotografías. Fue un planteamiento innovador, ya que en aquella época, en Francia, las instituciones patrimoniales no se interesaban mucho por este medio. Constituido ex nihilo, el fondo fotográfico del museo de Orsay dispone hoy de cerca de cincuenta mil obras que crece constantemente.
Se le dedican dos salas de la planta baja. Las muestras temáticas se suceden, con el fin que los visitantes puedan disfrutar de la diversidad y de la riqueza de este conjunto.

Actualmente:

Cara a cara. Autorretrato y puesta en escena de sí mismo en la colección de fotografías del museo de Orsay

Sala 18
24 de enero - 13 de mayo 2012

Emile ZolaHommage à Emile Zola© Musée d'Orsay / Patrice Schmidt
Tras su presentación pública, en 1839, rápidamente, los procesos diseñados por Daguerre y Talbot lograron la fijación de la figura humana e, inevitablemente, la imagen de sí mismo. Además, los distintos pioneros de la fotografía, se han puesto a menudo en escena, mediante la invención que habían finalizado, proporcionando la prueba de su validez.

El acto fotográfico somete al que lo practica, a múltiples obligaciones técnicas (sensibilización de la placa o del papel, cálculo del tiempo de pose, control de la iluminación, manipulaciones del objetivo o del obturador, elección del encuadre), logrando que el autorretrato fuese durante mucho tiempo un ejercicio colectivo. El sujeto a la vez fotografiado y fotografiante, si es un maestro de la composición, delega la toma de vista a un tercero: alter ego, asistente, profesional, miembro de la familia.

Cuando se aligera el dispositivo técnico, a finales de la década de 1880, gracias a las cámaras portátiles, al disparador a distancia y luego al retardador, el aficionado puede enfrentarse en solitario a su propia representación. Los puntos de vista inhabituales y los accidentes operativos lo incluyen, a veces sin que lo sepa, en la imagen, captando una sombra proyectada, un reflejo en el espejo, una huella de su presencia no reducible a su rostro.

Edward SteichenSelf-portrait© Repr. avec l'autorisation de Joanna T. Steichen - Musée d'Orsay, Dist. RMN / Patrice Schmidt
Autorretrato y puesta en escena de sí mismo en la colección de fotografías del museo de Orsay
Entre intento de guardar un reflejo objetivo y una proyección de sí mismo, el autorretrato es multiforme. Si Hugo construye su leyenda con el apoyo de sus hijos y del fiel Vacquerie, Disdéri y Richard utilizan su imagen como instrumento de promoción; Nadar también, se fotografía constantemente, a lo largo de toda su vida. La condesa de Castiglione multiplica, delante del objetivo de Pierson, las variaciones narcisistas, entre disimulación y revelación. El desdoblamiento accidental (Rivière), el memento íntimo (Vuillard), la profesión de fe (Carjat, Steichen), las premisas de prácticas performativas (Brigman) son cuantas demostraciones de la imagen de sí mismo.
La colección del museo de Orsay no podría dar un testimonio de toda la historia del autorretrato fotográfico del siglo XIX. Las prácticas recreativas, en la encrucijada de ambos siglos, están por ejemplo, poco representadas, ya que pocos grandes autores se han dedicado a éstas. Pero la importancia de los fondos fotográficos relativos a artistas, ya sea pintores, escritores, escultores, decoradores como arquitectos, nos permite percibir cómo éstos han nutrido su orientación, mediante el uso inspirado del medio.

Comisaria

Marie Robert, curadora, museo de Orsay

Hacia arriba

El pictorialismo: ¿Un simbolismo fotográfico?

Sala 68
24 enero- abril 2012

George SeeleyThe Brass Bowl© DR - Musée d'Orsay, dist. RMN
Preocupados por desmarcarse de las prácticas comerciales, documentales o recreativas de la fotografía, unos aficionados del cambio de siglo, se reúnen en torno a una voluntad de hacer reconocer el medio como arte. Crean el primer movimiento artístico de la historia de la fotografía, pronto animado por una red de intercambios (Salones y periódicos, en el primer plano encontrándose la lujosa revista americana (Camera Work).

Para demostrar que la fotografía, lejos de limitarse a ser una herramienta mecánica de grabación de la realidad, también podía servir un arte de interpretación, se despliega un arsenal de prácticas (recurriendo al desenfoque óptico, a los procesos de revelado pigmentarios, favoreciendo la intervención manual,...).
El objetivo asumido consiste en mantener una ambigüedad estética con el dibujo y el grabado, al precio de una negación de la función mimética de la fotografía: la estrategia de legitimación artística del medio, aunque esté renovada por una voluntad de conciliar el aspecto aficionado, el elitismo y la vanguardia, sigue sin embargo paradójicamente, manteniéndose fiel a los modelos tradicionales.

Edward Steichen
 (1879-1973)
 Rodin, le Penseur [Rodin, el Pensador]
 1906
 Revelado fotomecánico (fotograbado) a partir de un negativo original
 Alt. 15,4; Anch. 18,4 cm.
 París, museo de Orsay, donación de Minda de Gunzburg por mediación de la Sociedad de los Amigos del Museo de Orsay, 1981
Edward SteichenRodin, el Pensador© Reproducido con la autorización de Joanna T. Steichen - RMN (museo del Orsay) / Hervé Lewandowski
Huyendo de la trivialidad del mundo moderno, los pictorialistas se orientan naturalmente hacia el repertorio simbolista contemporáneo que les inspira imágenes impregnadas de extrañeza o de misticismo, poniendo a menudo en escena el momento suspendido de la introspección melancólica.
Este distanciamiento del motivo, que una atmósfera vaporosa contribuye a idealizar, se intensifica todavía más mediante un gusto japonizante por la estilización decorativa.

Nutrido de polémicas estéticas y de ambiciones nacionales, el pictorialismo se mantuvo sin embargo como un fenómeno heterogéneo y complejo. Los heliograbados, procedentes de la revista Camera Work materia de la reciente muestra dedicada a los vínculos del movimiento con el impresionismo, permiten apreciar la oscilación táctica, llevada a cabo entre ambos principales modelos pictóricos.
La Foto-Secesión americana entrega, en esta ocasión, la sutil síntesis, antes que nazca una nueva intuición de la apertura a las vanguardias parisinas: la de basar la renovación de la fotografía en la especificidad de sus medios y en su puesta en adecuación con el mundo urbano contemporáneo.

Comisario

Thomas Galifot, curador, museo de Orsay

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