Muestra fotográfica

Del 27 de mayo al 15 de septiembre de 2014

La muerte en obra

Figuras de la muerte en la colección de fotografías del museo de Orsay

positif
Julia Margaret Cameron"The Passing of King Arthur"© Musée d'Orsay, Dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt
Desde la Antigüedad romana y a través de toda la tradición cristiana, el memento mori, bajo la forma de vanidades pintadas o de poemas elegíacos, recuerda al individuo su condición de finitud.

Este género artístico está presente en la fotografía, desde sus comienzos. La invocación de los espíritus, el tránsito de la vida a la muerte, el dolor del duelo, puestos en escena, también constituyen un abundante teatro fúnebre. Una de las primeras ficciones fotográficas es además una macabra composición: en octubre de 1840, uno de sus inventores, Hippolyte Bayard, se representa en suicidado por despecho de la primicia que ha sido otorgada por el Gobierno a Louis Daguerre, su rival.

¿Pero a caso fotografiar no es, ante todo, grabar lo real? La imagen conserva en efecto la huella de los seres que han vivido; permite mantener la memoria de los difuntos, a veces captados en su lecho de muerte: el último retrato es entonces el del cadáver.
De hecho, siempre se trabaja con la muerte en fotografía. Testificando que el sujeto representado ha sido real (Roland Barthes, La chambre claire, 1980), también sugiere que ya está muerto.

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