Alfred-Nicolas Normand
Atrio de la casa llamada de Cornelia Rufo, Pompeya

Atrio de la casa llamada de Cornelia Rufo, Pompeya
Alfred-Nicolas Normand (1822-1909)
Atrio de la casa llamada de Cornelia Rufo, Pompeya
Hacia 1849
Acuarela
Alt. 27 ; Anch. 35cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Atrium de la maison dite de Cornélia Rufo, Pompéi [Atrio de la casa llamada de Cornelia Rufo, Pompeya]


Hijo del arquitecto Louis Normand, Alfred Normand fue galardonado con el Gran Premio de Roma, en 1846; lo que le abre las puertas de la Villa Médicis, para una estancia de varios años, en la ciudad italiana. Desde 1778, la Academia de arquitectura pide a los residentes, que están bajo su autoridad, que realicen estudios de monumentos de la Antigüedad. Normand encuentra en Pompeya una de las principales fuentes de inspiración para estos trabajos.
Como sus contemporáneos, descubre los vestigios de una Antigüedad en color y familiar, muy diferente de la frialdad de los templos antiguos. Dedica además su envío de tercer año a la Casa del Fauno. Pero también realiza numerosas fotografías de la Villa dormida, al final de su estancia, en 1851. Esta acuarela completa estos diferentes enfoques.

Lejos de ser un estudio arquitectónico o un reflejo fiel del recinto, esta vista de ruinas, con sus juegos de sombras y su evocación sucinta de la policromía pompeyana, está impregnada de romanticismo y de nostalgia. Demuestra las grandes cualidades pictóricas de Normand que dedica tanta importancia al dibujo que se encarga él mismo de esta tarea, en su propia agencia. Unos cuantos años después, dará de nuevo vida al recuerdo de Pompeya, en una realización prestigiosa, hoy desaparecida, la casa pompeyana que edifica avenida Montaigne, para el Príncipe.




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