Ambroise Baudry
Palacio de Giza

Palacio de Giza (Al-Giza), ampliación. Sección longitudinal del comedor y gran salón
Ambroise Baudry (1838-1906)
Palacio de Giza (Al-Giza), ampliación. Sección longitudinal del comedor y gran salón
1875
Pluma y tinta, acuarela y guache
Alt. 50,3; Anch. 66,3 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Palais de Ghiseh (Gizâ), agrandissement. Coupe longitudinale sur la salle à manger et le grand salon [Palacio de Giza (Al-Giza), ampliación. Sección longitudinal del comedor y gran salón]


A partir de 1871, el arquitecto Ambroise Baudry, hermano del pintor Paul Baudry, decide instalarse en Egipto. Pasa allí quince años, durante los que obtuvo numerosos encargos, tanto privados como reales. Su obra se caracteriza por dos corrientes: una fidelidad al academicismo procedente de la enseñanza que recibió en la Escuela de Bellas artes y un afán muy pronunciado por los estilos orientales, mediante el trabajo de la madera, de la cerámica, de los colores. Su rigor arqueológico y su gusto por los barrios antiguos del Cairo, marcan sus realizaciones.

A partir de 1869, el Jedive Ismâ'il (virrey) desea hacer ampliar su palacio de Gizâ adjuntándole un pabellón de recepción, o "salâmlik", con un barrio de mujeres, o "harâmlik". Ambroise Baudry fue encargado en 1873, en particular de la decoración interior del "salâmlik", de la fachada y de la escalera de mármol. Este dibujo forma parte de una arquitectura convencional. Tal vez porque estas salas están destinadas a engalanar el palacio del Jedive y que el "bello estilo" es entonces aquel vinculado por las construcciones occidentales.
La sección longitudinal presenta las elevaciones del salón y del comedor. Solo la parte superior del muro del salón denota una influencia oriental con los motivos de rosetones festoneados y coloreados, así como los paneles de estuco policromos. Un trabajo de marquetería se adivina también en las enmarcaciones de los motivos. El resto utiliza el vocabulario clásico de la decoración de un salón de la segunda mitad del siglo XIX: artesonados moldurados, altas ventanas con pesados cortinajes, pilastras y cornisas con triglifos que se inspiran del vocabulario arquitectónico de la Antigüedad. El palacio nunca fue acabado y cayó en ruinas tras el fracaso financiero del virrey.




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