Eugène Viollet-le-Duc
Proyecto de tela pintada

Proyecto de tela pintada para la obra "Historia de una casa"
Eugène Viollet-le-Duc (1814-1879)
Proyecto de tela pintada para la obra "Historia de una casa"
Hacia 1873
Lápiz y acuarela
Alt. 19,4; Anch. 11,2 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Projet de toile peinte pour l'ouvrage "Histoire d'une maison" [Proyecto de tela pintada para la obra "Historia de una casa"]


Los talentos de Viollet-le-Duc se revelan también en el ámbito de la pedagogía, ya que el arquitecto publica dos obras destinadas a los niños. Una que cuenta la historia de un chico que desea construir una casa y que va a seguir escrupulosamente la enseñanza de su primo. A través de un texto sencillo y lleno de imágenes, el autor traduce su voluntad de hacer de la arquitectura un arte total. De este modo, la reflexión sobre el acondicionamiento interior de la casa y sobre su decoración, toma aquí tanta importancia como la misma construcción. Para ello, Viollet-le-Duc puede ser considerado como uno de los predecesores del Art Nouveau. Atraído por el arte de la Edad Media hasta en la decoración, ofrece adornar los muros de las principales salas de la casa con decorados pintados que recuerdan los tapices. Pero su exigencia racionalista, que consiste en lograr obtener una buena relación calidad-precio, lo lleva a finalizar la técnica de la tela pintada. Se trata de una tela de granos gruesos, cubierta de cola de piel y luego tratada en seco al temple (pigmentos, agua y cola). Los motivos están ejecutados con plantillas de estarcir y sus formas se inspiran del repertorio vegetal, propicio a la ornamentación. El proyecto de tela presentado aquí estaba destinado a la estancia del salón. Se caracteriza por una composición en registros de ceniza arriba y abajo, con formas “a la gótica” de las que surgen daturas enderezadas, mientras que el amplio registro central abre camino al desarrollo de claveles con tallos y hojas tratados de manera naturalista. La tela debía ser luego colocada encima de un chasis, lo que presentaba la ventaja de aislarla del muro y garantizar su buena conservación. Los colores, en tonos ámbar, rojos y verdes, también recuerdan los estudios de policromía medieval.




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