Arthur Robertson
Proyecto de tumba del Duque de Clarence

Dibujo para el proyecto de Alfred Gilbert para la tumba del Duque de Clarence
Arthur Robertson (1850-1905)
Dibujo para el proyecto de Alfred Gilbert para la tumba del Duque de Clarence
1894
Acuarela
Alt. 61; Anch. 89 cm
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Dessin pour le projet d'Alfred Gilbert pour la tombe du duc de Clarence [Dibujo para el proyecto de Alfred Gilbert para la tumba del Duque de Clarence]


En 1894, el escultor Alfred Gilbert, famoso por su muy popular Eros de Piccadilly Circus (Londres), encarga al pintor Arthur Robertson un álbum que conmemore el prestigioso encargo que le había realizado dos años antes la familia real: La tumba del Duque de Clarence (1864-1892), hijo mayor del futuro Rey Eduardo VII, fallecido de neumonía con 28 años de edad. Robertson realiza pues este dibujo, durante el transcurso de la obra del monumento, ya que la tumba se erigió entre 1892 y 1899, finalizando solamente en 1928.

Conforme al deseo de la Reina Victoria, abuela del joven duque, la sepultura se ubica en la Albert Memorial Chapel de Windsor. Ésta última había sido suntuosamente reacondicionada veinte años antes por el arquitecto George Gilbert Scott y el escultor Henri de Triquetti, en un estilo neogótico policromo, con el fin de recibir la tumba del Príncipe Alberto, esposo de la Reina. Influenciado por este deslumbrante marco, que le incita a recurrir a materiales lujosos, para esta capilla Gilbert recordó el proyecto quedado pendiente, de la tumba del Cardenal Wolsey, diseñada en 1524 por un escultor florentino. Le inspiró el marco muy trabajado que rodea el yacente y su decoración neorrenacentista.

El monumento también hace referencia al manierismo de Juan de Bolonia, que había fascinado a Gilbert cuando lo descubrió en Florencia, así como el naturalismo neogótico de Viollet-le-Duc del que el artista se había impregnado durante su paso por la Escuela de Bellas Artes.
Sus referencias conducen al escultor hasta el umbral del Art Nouveau, como dan fe la importante decoración vegetal de opulentas curvas y la línea en forma de latigazo, del ángel protector.
El álbum que deseaba Gilbert se mantuvo inacabado, pero de los dibujos realizados, esta acuarela es la más suntuosa: escenifica majestuosamente, en su última morada, al joven duque, personaje fascinante de vida disoluta, que fue el nieto favorito de la Reina Victoria.




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