Marcellin Varcollier
Proyecto para la Isla de la Cité

Proyecto de construcción para la extremidad de la Isla de la Cité, alzada de la rotonda
Marcellin Varcollier (1829-1895)
Proyecto de construcción para la extremidad de la Isla de la Cité, alzada de la rotonda
Hacia 1894
Lápiz negro y acuarela
Alt. 56; Anch. 96 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


Proyecto de construcción para la extremidad de la Isla de la Cité, plano de la rotonda

Projet de construction pour la pointe de l'île de la Cité, élévation de la rotonde [Proyecto de construcción para la extremidad de la Isla de la Cité, alzada de la rotonda]


El Pont-Neuf y sus inmediaciones, la extremidad Oeste de la Isla de la Cité en París, son una creación de Enrique III°, en 1578. La belleza de este emplazamiento, la simbología relacionada con la proximidad del Palacio de la Cité (residencia de los reyes de Francia del siglo X al siglo XIV) han contribuido a que sea un lugar propicio para proyectos arquitectónicos. Germain Boffrand (1667-1754) imagina, ya por 1748, un edificio semicircular, orientado hacia el palacio. En 1780, Louis François Petit-Radel (1740-1818) propone un proyecto de ampliación del palacio, convertido en Palacio de Justicia, con una columnata, de nuevo semicircular. A mitades del siglo XIX, fue cuestión de integrar la plaza Dauphine (situada entre el Pont-Neuf y el Palacio de Justicia), en el proyecto de modernización del palacio. A finales del siglo, frente a la vetustez de la plaza, se contempla la oportunidad de realizar profundas renovaciones. Fue en este contexto que intervino el proyecto de Varcollier, enmarcándose en la continuidad de las ideas destinadas ya sea a destacar el puente y su terraplén, o la ordenación del Palacio de Justicia.

El arquitecto propone la construcción de una amplia rotonda que recuerde el Coliseo de Roma, cuya ordenación se parece sorprendentemente al proyecto de Boffrand. La planta semicircular evoca a la vez la plenitud en el aspecto formal, y la referencia romana, en el ámbito artístico. Este uso de los ventanales cimbrados es un leitmotiv en sus proyectos, tanto para edificios públicos como privados. La escritura clásica, que destaca los órdenes y la modernidad, le otorga un estilo que se aproxima más a las construcciones de la primera mitad del siglo XIX que de su época.
Sin embargo, este dibujo no entrega ninguna información, con respecto al origen del proyecto. ¿Si fue realizado por cuenta de propietarios, que pensaban volver a dividir la plaza, o también para la administración, preocupada por su estado desastroso? Se podría tratar, así mismo, de una meditación solitaria de Varcollier. Arquitecto de la Ciudad de París, debe conocer, en efecto, perfectamente este lugar e interrogarse sobre su futuro.




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