Jacques Ignace Hittorff
Templo T, Sicilia

Templo T en Selinonte (Sicilia), elevación restituida de la fachada principal
Jacques Ignace Hittorff (1792-1867)
Templo T en Selinonte (Sicilia), elevación restituida de la fachada principal
Antes de 1859
Mina de plomo, pluma y tinta negra, acuarela
Alt. 61; Anch. 99,2 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Temple T à Sélinonte (Sicile), élévation restituée de la façade principale [Templo T en Selinunte (Sicilia), alzada restituida de la fachada principal]


Arquitecto establecido al servicio de Luís XVIII, Hittorff completa su formación con varios viajes, a comienzos de la década de 1820. Para ello, el joven pasa dieciocho meses en Italia, entre 1822 y 1824, reuniendo durante esta estancia una inmensa documentación arqueológica, que utilizará en base a sus proyectos arquitectónicos.
Hittorff acude en particular a Sicilia, para estudiar las excavaciones de la Acrópolis de Selinunte. Regresa con la certeza que los templos griegos estaban decorados con colores, tanto en el interior como en el exterior, como lo demuestran in situ fragmentos de colores procedentes de las recientes excavaciones. Entonces el arquitecto trastorna profundamente las teorías de la decoración de los monumentos de la Antigüedad, así como la percepción de la arquitectura. Esta acuarela, presentada en el Salón de 1859, muestra la restitución-reconstitución del tempo entonces llamado "Templo T", fechado en el siglo VI a.C.

El edificio tiene la amplitud de ocho columnas acanaladas de orden dórico. Frontón y metopas están decorados con relieves pintados, Atenea guerrera reinando en el centro. Los capiteles, como las especies de cabujones situados por encima, tienen decoraciones de motivos policromos, procedentes de la imaginación del joven. En efecto, los vestigios no permiten conocer la decoración del templo. Hittorf ha optado pues por proponer una decoración a partir de lo que se halló en otros monumentos griegos. Así mismo, inventa un contexto urbano: los templos y pórticos situados de ambos lados del templo principal, no corresponden a la realidad arqueológica del lugar. Los grupos esculpidos aislados, situados entre las columnas, también son el fruto de la fantasía del arquitecto.
Es una de las características de los estudios italianos de Hittorff, que mezcla el rigor de la observación científica, con la interpretación nostálgica del pasado, véase la invención pura y simple.




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