Eugène Viollet-le-Duc
Templo de Neptuno en Paestum. Alzada de la fachada restaurada

Templo de Neptuno en Paestum. Alzada de la fachada restaurada. Lado este.
Eugène Viollet-le-Duc (1814-1879)
Templo de Neptuno en Paestum. Alzada de la fachada restaurada. Lado este.
1836
Lápiz, tinta y aguada de tinta
Alt. 22,5; Anch. 32,5 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Temple de Neptune à Paestum. Elévation de la façade restaurée. Côté de l'est. [Templo de Neptuno en Paestum. Alzada de la fachada restaurada. Lado este.]


En 1850, el erudito Jules Gailhabaud (nacido en 1810) publica Monuments anciens et modernes. Monumentos antiguos y modernos. Colecciones que forman parte de una historia de la arquitectura y de los pueblos en todas las épocas. Se trata de una amplia publicación enciclopédica, en la que se dedica un capítulo al Templo llamado de Neptuno en Paestum, al Sur de Italia. A continuación del texto se encuentran planchas grabadas a partir de los dibujos de Viollet-le-Duc.
Además de un pintoresco estudio del templo que lo muestra prácticamente en ruinas, el arquitecto proporciona dos restituciones: esta alzada de la fachada Este, por un lado y, por otro, el plano general y las secciones del edificio. Permiten comprender la ordenación del templo, en particular la columnata de dos niveles del santuario, que otorga al templo un aspecto imponente.

La planta es clásica, para el siglo V griego, una columnata – el peristilo – que rodea un espacio semi cerrado, dividido en tres partes – pronaos, naos y opistódomos -. El orden dórico (sin base y sin ornamentos) es muy sobrio. El texto descriptivo insiste en el hecho de que no se haya encontrado ninguna huella de la decoración en el frontón, ni en las metopas, al contrario de lo que había defendido el arquitecto Henri Labrouste (1801-1875) en 1829, en una propuesta de restauración discutida. La estatua del santuario, visible en el dibujo, es femenina, mientras que en la plancha de la obra de Gailhabaud es la estatua del dios Neptuno que está representada. Entonces se pensaba que el templo le estaba dedicado. Pero Viollet-le-Duc conocía ya seguramente elementos que demostraban que el templo estaba dedicado a Hera (Juno), como se admite en la actualidad.




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