Jean-Désiré Ringel d'Illzach
La Obsesión

La Obsesión
Jean-Désiré Ringel d'Illzach (1847-1916)
La Obsesión
Hacia 1899
Máscara en gres policromo
Alt. 21,5; Anch. 15,5; P. 9,5 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR


La Obsesión

La Hantise [La Obsesión]


A finales del siglo XIX, la máscara se convierte en una de las formas de expresión preferidas de los escultores. Además de las máscaras de Ringel, el éxito de este tipo de objeto está demostrado por las creaciones de Amy, Bartholomé, Carriès, Cros o también de Pierre Roche.

Por su materia, La Obsesión se parece a las producciones de Ernest Chaplet, con el que Ringel mantenía estrechas relaciones. En la superficie, muy morena, centellean las partículas vitrificadas por la cocción. Una discreta policromía viene a enriquecer la obra: un negro de aspecto carbonoso en el cabello, un rojo más ligero en los labios. El efecto es a su vez bruto y precioso. Aquí reencontramos el interés que siempre ha manifestado Ringel por las búsquedas de nuevas materias.

El título de la obra puede sorprender. Corresponde sin embargo a una corriente que cruza el movimiento neogriego, desde la Venus d'Ille de Mérimée, hasta el cuadro de Bakst titulado Terror antiquus, pasando por la Palas Atenea de Klimt. Lejos de ser familiar y feliz, la Antigüedad se vive con pavor, percepción reforzada en este fin de siglo XIX por el redescubrimiento de la Grecia arcaica.

La elección de una representación de máscara de teatro, con ojos vaciados, participa en esta voluntad de creación "a la antigua". Pero La Obsesión no es puro neogriego. También podemos descubrir la influencia del antiguo Egipto, véase el arte del Gandhara. La fascinación que ejerce esta máscara procede además en gran parte de la manera en que se aprovecha la multiplicidad de las fuentes para crear una obra de una pureza resueltamente moderna.




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