Gustave Moreau
El joven y la muerte

El joven y la muerte
Gustave Moreau (1826-1898)
El joven y la muerte
Hacia 1881
Acuarela sobre trazos de lápiz, con realces de guache blanco. Contornos apoyados a la pluma y tinta marrón
Alt. 36; Anch. 22,8 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot

Le jeune homme et la Mort [El joven y la muerte]


En el Salón de 1865, Gustave Moreau había expuesto un cuadro que rendía homenaje al pintor Théodore Chassériau, fallecido con treinta y siete años de edad, en 1856. Ambos hombres se habían conocido muy bien y Moreau le tenía una gran admiración. Cerca de quince años más tarde, reutiliza la misma composición en esta acuarela destinada a Charles Hayem, gran coleccionista de sus obras.

La versión realizada por Hayem utiliza un formato más alargado en altura. El joven, al que la crítica había reprochado unas piernas demasiado cortas, en 1865, es más esbelto. Moreau representa una "escena tranquila y serena". El joven artista se corona con los laureles de Apolo, entrando en el reino de los muertos. No le sigue un esqueleto o un anciano simbolizando el Tiempo, como lo había proyectado Gustave Moreau en su origen, sino una delicada figura. Sin embargo se trata de la Muerte, "dormida en su eterna indiferencia", llevando la espada y el reloj de arena. Su pose flotando, en diagonal, sin que los pies toquen el suelo, evoca un fantasma.

En una carta enviada desde Fécamp el 15 de julio de 1883, el poeta Jean Lorrain confía a Moreau: "estoy absolutamente atormentado por las acuarelas y los cuadros Hayem, los dos jueves pasados en su galería fueron las dos horas más exquisitas de mi última estancia en París". El mismo día envía un soneto autógrafo "El joven y la muerte", publicado en 1897 en l'Ombre ardente. En él, alaba al "efebo deslumbrante" que "baja con paso ligero los tres grados místicos".




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