Giovanni Segantini
La última labor

La última labor del día
Giovanni Segantini (1858-1899)
La última labor del día
1891
Lápiz y lápices de colores sobre papel vitela
Alt. 36,5; Anch. 56 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Le dernier labeur du jour [La última labor del día]


A partir de 1880, Segantini huye de la ciudad – Milán – para ir a Brianza en los Prealpes milaneses. Luego se instala, de 1886 a 1894, en Savognin en el cantón de los Grisons, antes de acabar su vida, todavía más en altitud, en las montañas de la Engadina.
Según una práctica frecuente del artista, este pastel de 1891 recupera elementos ya utilizados en dos pinturas anteriores de 1880-1882. Una representa a una moza cargada con gavillas, reutilizada en la derecha, la otra a un pastor, encorvado por el peso de la madera que transporta y seguido por sus borregos.

El artista, que no es de origen campesino, estuvo primero marcado por el naturalismo de Millet, del que conoce la obra por reproducciones. Luego, se libera de esta influencia para una meditación sobre la naturaleza de la que quiere dar una visión mística, panteísta.
Aquí, tanto los personajes como las bestias, parecen fundirse en el paisaje, mientras que las chozas en el horizonte, con las ventanas iluminadas, son como un rayo de esperanza y de vida. Esta manera de plantear el mundo rural tiene sin duda mucho que ver con la novela de Zola de 1887, la tierra, que Segantini había leído y apreciado.




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