Antoine-Louis Barye
Angélique y Roger

Angélique y Roger montados encima del hipogrifo
Antoine-Louis Barye (1796-1875), Charles Cordier (1827-1905)
Angélique y Roger montados encima del hipogrifo
1855, modelo hacia 1844
Bronce dorado, plateado, esmaltado, mármol-ónice
Alt. 59; Anch. 67; P. 37 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Michèle Bellot


Las Tres Gracias
Las Tres Gracias

Angélique et Roger montés sur l'hippogriffe [Angélique y Roger montados encima del hipogrifo]


Entre los escultores del siglo XIX, Barye es indudablemente uno de aquellos a los que debemos los más bellos modelos de bronces de ornamento. Sus talentos de decorador se manifiestan sobre todo en los imponentes adornos de chimenea que realiza entre 1844 y 1858.
Fue a solicitud del duque de Montpensier, último hijo del rey Luis Felipe, que Barye hubiera realizado, hacia 1844, un primer adorno inspirado por un tema literario muy en boga, procedente del Orlando Furioso de Ariosto. Barye representa "la bella reina de Catay, esta caprichosa Angélique, esta fría amante de Roldán que Roger acaba de sustraer a la muerte, que va a atravesar los aires encima del hipogrifo, sostenida y presionada en los brazos del enamorado caballero".

Más de diez años después, Barye reanuda con la misma disposición para este adorno. La atrevida introducción del esmalte champlevé, del oro mate o oscurecido, de la plata patinada, proporciona a este conjunto un carácter excepcional. Está muy alejado de la producción habitual de los bronces con patinas oscuras que le gustaban a Barye.
La disposición y la cocción de los esmaltes ha requerido una verdadera colaboración artística: la intervención del estatuario Charles Cordier (1827-1905) está demostrada. De hecho, el esmalte cubre con orgullo la armadura de Roger, los crines, las alas y la cola del hipogrifo, las escamas de la orca.
En este espectacular adorno hay que ver un indudable éxito de la unión, tan buscada a mitades del siglo, del Arte y de la Industria. La ejemplar colaboración artística prefigura las series de objetos de decoración que las grandes firmas industriales, como Barbedienne o Christofle, desarrollan en los años 1860-1870, consagrando de este modo la importancia de la policromía en la orfebrería del bronce.

Para acompañar este adorno, Barye realiza también un par de candelabros que combinan las Tres Gracias enlazadas, quimeras y las diosas Juno, Minerva y Venus.


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