Joseph Brocard
Cuenco

Cuenco
Joseph Brocard (1831-1896)
Cuenco
1871
Vidrio soplado, decoración esmalte y dorada, soporte original de madera ennegrecida
Alt. 20; Anch. 39 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Bassin [Cuenco]


Se desconoce bastante la vida de Brocard: se trata sin duda de un autodidacta, a su vez coleccionista y restaurador de objetos de arte. Su producción, no obstante, está presente en todas las grandes ferias industriales de la segunda mitad del siglo, a partir de la Exposición Universal de París de 1867. Fue recompensada por los máximos galardones y llama la atención de los grandes museos de arte decorativo de la época.
Este cuenco fue presentado en la Exposición internacional de Londres en 1871, demostrando la vitalidad de la industria artística francesa tras la derrota contra Prusia. Se trata de uno de los mayores éxitos del artista.

Desde un punto de vista técnico, Brocard ha logrado finalizar un vidrio perfectamente apto para recibir esmaltes duros y en relieve. Estos esmaltes opacos o translúcidos, permiten potentes y ricos efectos decorativos. Por su intensidad, superan los modelos de los que se inspiran, es decir la cristalería sirio-egipcia de los siglos XIII y XIV.

Por otro lado, la pieza constituye una muestra de la calidad que puede alcanzar la opción ecléctica, cuando el juego de las transposiciones se aplica con inteligencia y perspicacia. Aquí no estamos en el ámbito del pastiche, sino bien en el de la creación. El hilo conductor es la traducción en vidrio de los cuencos de cobre o de latón incrustados con plata y oro, tan característicos del arte de los trabajadores del bronce de la escuela de Fars, en el Irán del siglo XIV. Los dragones del soporte, sin embargo, no tienen nada que ver con el Oriente-Medio. Evocan los bronces de Extremo-Oriente, una fuente que también iba a estimular la imaginación de los decoradores europeos.


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