Félix Nadar
La mano del banquero D.

La mano del banquero D. (estudio quirográfico) realizado en una hora a la luz eléctrica
Félix Nadar (1820-1910)
La mano del banquero D. (estudio quirográfico) realizado en una hora a la luz eléctrica
1861
Negativo vidrio con colodión húmedo
Alt. 11; Anch. 22 cm.
© photo, Musée d'Orsay

La main du banquier D. (étude chirographique) tirée en une heure à la lumière électrique [La mano del banquero D. (estudio quirográfico) realizado en una hora a la luz eléctrica]


El título de esta fotografía, La Mano del banquero D. (estudio quirográfico), realizado en una hora a la luz eléctrica, es el del catálogo de la cuarta exposición de la Sociedad francesa de fotografía que se celebró en París durante la primavera y el verano de 1861.
Se trata de una imagen rara por varios aspectos. Testimonia en primer lugar de las investigaciones emprendidas por Nadar, a partir de 1858, para la toma de vistas y el revelado a la luz eléctrica. Luego nos informa sobre su interés, aunque por poco tiempo, por el estudio de las líneas de la mano. Por último, representa uno de los más originales estudios de mano de la fotografía.
En efecto, presentada abierta, revelada, esta palma cruzada por una cicatriz hace surgir en el espectador una curiosidad matizada de malestar, que no provocan los estudios de manos habituales, mucho más estéticos. Revelándonos que es la de un banquero, el título nos proporciona una información que no sabemos muy bien cómo interpretar. Esta precisión es digna de una tipología al estilo de August Sander, ese fotógrafo alemán que a comienzos de los años 1910 elabora el proyecto de representar, bajo la forma de una galería de retratos, el conjunto de las categorías sociales y profesionales de la Alemania de Weimar.

Los estudios de las partes del cuerpo, más generalmente, ya habían ocupado bastante a los fotógrafos, tras los pintores y los dibujantes, pero Nadar enfoca este ámbito a su manera, que es única. De él solo tenemos una imagen de esta índole y, una vez más, nos quedamos confundidos por su capacidad de renovar un género, rozándolo a penas.


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