Paul Gauguin
El caballo blanco

El caballo blanco
Paul Gauguin (1848-1903)
El caballo blanco
1898
Óleo sobre lienzo
Alt. 140; Anch. 91,5 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot

Le Cheval blanc [El caballo blanco]


Este famoso cuadro fue pintado por Gauguin durante su segunda estancia en Tahití. Al artista le gustaba pasear por el campo y explorar las montañas y los bosques del interior. Estos lugares situados a distancia de los pueblos estaban entonces poblados de todo tipo de especies de animales salvajes y de una rica flora, que le encantaban.

Aquí, la obra no restituye sin embargo una escena real, pero una visión imaginaria y sintética de un paisaje tahitiano. Las ramas de complicadas torsiones de un árbol indígena llamado bourao (especie de hibiscos) y también lirios y flores imaginarias, en primer plano, componen un marco decorativo que rodea el motivo principal. El cielo y el horizonte están ausentes de dicho espacio cerrado.

Un caballo blanco, cuyo pelaje se tiñe del verde de la vegetación, ha proporcionado el título al cuadro. Bebe, plantado en medio de un riachuelo que cruza la composición de arriba a bajo. Este animal solitario tiene probablemente un sentido simbólico ligado con las creencias de los Tahitianos, respecto al pasaje de las almas al otro mundo. El color blanco en Polinesia está vinculado con la muerte y el culto de los Dioses.

Detrás del animal sagrado, dos jinetes desnudos se alejan cabalgando en crudo sus monturas. El escalonamiento de estos tres motivos animados en el paisaje hace de hincapié la visión vertical y sin profundidad de la escena. Para acentuar su carácter decorativo, Gauguin ha utilizado una paleta suntuosa. Los verdes, desde el verde pradera al esmeralda, y los azules profundos, contrastan con los anaranjados, rosas y los colores cobre de la piel de los jinetes.

Una impresión de serenidad paradisíaca emana de esta composición, convertida en verdadero icono. El comanditario del lienzo, un farmacéutico de Tahití, no apreció la audacia cromática del pintor. Rechazó el cuadro bajo pretexto que el caballo era demasiado verde.


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