Gustave Courbet
El hombre herido

El hombre herido
Gustave Courbet (1819-1877)
El hombre herido
Entre 1844 y 1854
Óleo sobre lienzo
Alt. 81,5; Anch. 97,5 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR

L'Homme blessé [El hombre herido]


Los autorretratos ocupan un lugar destacado entre las obras de juventud de Gustave Courbet. Son cuantas afirmaciones estéticas y morales que ven Courbet reivindicar a su vez una determinada herencia de la pintura antigua, los Holandeses y los Venecianos, particularmente, y apoderarse de la dramatización romántica.

En 1854, en una mirada ya retrospectiva sobre su obra, Courbet escribía a su mecenas de Montpellier, Alfred Bruyas: "En mi vida he realizado bastantes retratos de mi, paulatinamente cuando cambiaba de situación de espíritu. He escrito mi vida en una palabra". El Hombre herido suscribe a dicha subjetividad invirtiéndose en la temática romántica del artista heroizado por el sufrimiento. La obra, pintada en 1844, fue reanudada por Courbet diez años más tarde, tras una ruptura amorosa. La figura femenina que en el origen se apoya en el hombro del pintor, desapareció dando paso a una espada, y Courbet añadió, a altura del corazón, una mancha roja sangre en su camisa. El artista articula aquí, con ambigüedad y seducción, el más íntimo registro autobiográfico, evocando un duelo, y una agonía confundida con el abandono sensual del sueño.

Reseña Courbet


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