Emile-Antoine Bourdelle
Ludwig van Beethoven

Ludwig van Beethoven
Emile-Antoine Bourdelle (1861-1929)
Ludwig van Beethoven
1903
Bronce
Alt. 68; Anch. 34; P. 35 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda

Ludwig van Beethoven


Encarnación del genio romántico, Beethoven inspiró numerosos artistas. Se cuenta que el joven Bourdelle, hojeando una obra sobre el compositor, se sorprendió por su propio parecido físico con él. Se puso a escuchar su música y contó que: "...cada grito de este sordo que oía a Dios, le golpeaba directamente el alma. La frente de Beethoven sudaba en mi corazón derrumbado."

Identificándose con su modelo, realizó diversos rostros de Beethoven, como un músico crea variaciones sobre un tema. En todo, se cuenta en su obra ochenta esculturas que representan al compositor, sin contar los dibujos y los pasteles.

Este busto atormentado, en el que el genio parece concentrarse en la frente y en la cabellera, guarda todavía los rasgos de la influencia de Rodin, pero con simplificaciones que demuestran una nueva orientación del artista, como lo podemos observar en la Cabeza de Apolo también en las colecciones del museo de Orsay.

El yeso previo tuvo un enorme éxito en el Salón de la Sociedad nacional de Bellas Artes en 1902, tanto que el Estado le encargó un bronce: el ejemplar presentado aquí. Gracias a él Bourdelle, que ya tenía 41 años, tuvo un reconocimiento oficial.

En 1929, poco antes de su muerte, el escultor creó su último Beethoven, titulado La Patética. Declaró: "Somos dos luchadores que jamás se han separado. Nuestras manos se pueden estrechar".


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