Edvard Munch
Noche de verano en Aagaardstrand

Noche de verano en Aagaardstrand
Edvard Munch (1863-1944)
Noche de verano en Aagaardstrand
1904
Óleo sobre tela
Alt. 99 ; Anch. 103,5 cm
© The Munch Museet / The Munch Ellingsen Group / ADAGP - RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Nuit d'été à Aagaardstrand [Noche de verano en Aagaardstrand]


Aunque todavía esté discutido en Noruega, Munch adquiere, a comienzos del siglo XX, una reputación internacional. Recibe una acogida favorable en diversas exposiciones: en Berlín durante la Secesión en 1902, en Praga en el seno de la asociación artística Manes, en 1905 y en París, donde está presente en el Salón de los Independientes de 1902 a 1904. Munch presenta precisamente Noche de verano en Aasgaardstrand en los Independientes de 1904, entre varias vistas de este pequeño pueblo situado a orillas del fiordo de Oslo donde acude asiduamente desde 1888. El motivo de este cuadro se encuentra en varios de sus lienzos anteriores (Jóvenes en un puente, 1899-1901, Moscú, Museo Pushkin, y Mujeres en un puente, 1902, Bergen, Billedgalleri). Se trata pues de un tema antiguo y habitual para el artista, pero mediante el que da aquí toda la envergadura de su evolución estilística, expresando sus nuevas preocupaciones formales, constructivas y de color.

Los elementos del paisaje, árboles, muro, casa, rotundamente estilizados y a veces delimitados por espesos trazos de color, la larga diagonal que cava el lienzo, creando un espacio relevante, tenso, proporcionan su profundidad a la composición. Ninguna figura, ningún elemento anecdótico viene para alterar el rigor de construcción de este paisaje, impregnado de esta luz azulada típica de las noches de verano nórdicas. Una atmósfera intensa e inquietante está presente en el lienzo, plasmada mediante una pincelada diversificada, enérgica y rápida, animada por violentos contrastes de colores, debidos a la oposición entre tonos cálidos y fríos.
La obra de Munch llama la atención de los futuros Fauves, Matisse, Derain, Marquet, Dufy y Friesz, que admiran la "precisión salvaje y la coloración espiritual" del artista, precursor de las investigaciones cromáticas llevadas a cabo por el fauvisme.


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