Gustave Courbet
Un entierro en Ornans

Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans
Gustave Courbet (1819-1877)
Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans
Entre 1849 y 1850
Alt. 315; Anch. 668 cm.
H. 315 ; L. 668 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans
Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans
Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans

Un enterrement à Ornans, dit aussi Tableau de figures humaines, historique d'un enterrement à Ornans [Un entierro en Ornans, también llamado Cuadro con figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans]


Al final del verano 1849, Courbet empieza su primer cuadro monumental. Quiere que sea su "exposición de principio" y muestra su ambición titulando la obra Cuadro de figuras humanas, histórico de un entierro en Ornans. Se inspira de los retratos colectivos de guardias cívicos holandeses del siglo XVII, mientras que la suntuosidad de los negros recuerda el arte español. Las variaciones de los valores, en los verdes oscuros y los grises mates, apoya una determinada austeridad de los tonos, la factura espesa y robusta proporcionan densidad y gravedad a los seres y a los elementos naturales. El rigor de la composición en friso, la amplitud del agujero al borde del que se encuentran osamentas, convida a una meditación sobre la condición humana.

El enfoque de Courbet es entonces radicalmente innovador: Utiliza dimensiones normalmente reservadas a la pintura histórica, género "noble", para representar un tema trivial, sin idealización, que tampoco constituye una escena de género.

En el Salón de 1850-1851, muchos denuncian "la fealdad" de los personajes, la trivialidad del conjunto. Entre los escasos admiradores del lienzo, un crítico profetiza no obstante que seguirá "en la historia moderna como las columnas del Hércules del Realismo".
Incluso el tema del cuadro ha sido reinterpretado. Primero considerado como anticlerical apuntaremos finalmente que, en una composición dominada por el Cristo en la cruz, donde se codean el clero, un alcalde y un juez francmasón, rodeados de hombres y de mujeres de todas las condiciones sociales, lo que domina es la idea de un "acuerdo universal", preocupación constante del siglo XIX y de la generación de 1848 en particular.

Reseña Courbet


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