Emile Gallé
Vitrina de salón

Vitrina de salón
Emile Gallé (1846-1904)
Vitrina de salón
Hacia 1903
Nogal, marquetería de maderas variadas y de bronce patinado
Alt. 187; Anch. 86; P. 55 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


Vitrina de salón (detalle)
Vitrina de salón (detalle)

Vitrine de salon [Vitrina de salón]


A lo largo de los años 1900-1902, Emile Gallé explota principalmente el tema de las umbelíferas en sus creaciones. Fue a partir de 1902 que, en el ámbito de la ebanistería, sus investigaciones relacionadas con el estudio de los cereales se intensificaron. Condujeron en particular a la presentación en el Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, de 1903, de un importante mobiliario de comedor que incluye el aparador, la panera, la mesa que presentan alas, molduras y bronces inspirados por el trigo y la cebada.

Se trata de la misma vena que encontramos en esta vitrina de salón. La estructura y la construcción proceden de la cebada, las fundas en bronce patinado de los pies recuerdan la forma de las lígulas (apéndices situados en la zona de hinchazón del tallo) mientras que en el frontón está esculpida una inmensa espiga cuyas glumelas parecen sacudidas por el viento. Las marqueterías que representan un paisaje campesino y un ramo de cardos, evocan simbólicamente también la fertilidad.

Se conocen en la actualidad dos ejemplares más de esta vitrina (colecciones reales de Dinamarca y Virginia Museum of Fine Arts, Richmond). Pero la procedencia de esta es particularmente conmovedora ya que se trata de parte del mobiliario regalado por Gallé a su hija mayor, Thérèse, con motivo de su boda el 4 de abril de 1902. Los muebles se entregaron solo al domicilio marsellés de la joven pareja, en el otoño de 1903, pero el 1° de diciembre de 1905, Thérèse pudo escribir todavía a su padre: "Ambos estamos muy ocupados y podemos disfrutar todavía más de los pequeños momentos de respiro pasados a contemplar nuestros muebles, a girarlos, a cambiarlos de sitio, a mirarlos bajo todos los costados, bajo todas las luces, a intercambiar nuestras impresiones. ¡Cuanto más los miramos más nos encantan! En ellos, siempre descubrimos nuevas bellezas" (archivos privados).


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