Paul Sérusier
El talismán

El talismán
Paul Sérusier (1864-1927)
El talismán
Octubre de 1888
Óleo sobre madera
Alt. 27; Anch. 21 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Le Talisman [El talismán]


Paul Sérusier pasa el verano de 1888 en Pont-Aven. Allí frecuenta a Paul Gauguin y sigue sus consejos. De vuelta en París, muestra a sus jóvenes colegas, los futuros "nabis" ("profetas" en hebreo), lo que será "El talismán".
La observación del cuadro permite encontrar ciertos elementos del paisaje representado: el bosque, arriba a la izquierda, el camino transversal, la hilera de hayas al borde del río, y el molino, al fondo a la derecha. Cada uno de estos elementos es una mancha de color. Maurice Denis cuenta que Gauguin había dicho a Sérusier lo siguiente: "¿Cómo ve usted los árboles? Son amarillos. Pues bien, ponga amarillo; esta sombra, más bien azul, píntela de color ultramar puro; ¿esas hojas rojas? ponga bermellón".

Aunque los impresionistas querían privilegiar la sensación visual, no habían abandonado la expresión ilusionista de la naturaleza. Aquí la concepción mimética es reemplazada por la búsqueda de un equivalente coloreado. Maurice Denis explica que ante este paisaje, él y sus amigos se sintieron "liberados de todos los obstáculos que la idea de copiar aportaba a [nuestros] instintos de pintor". La posteridad verá retrospectivamente en este cuadro el manifiesto de una pintura pura, autónoma y abstracta, comparándola con la célebre declaración de Maurice Denis: "Recordar que un cuadro, antes que ser un caballo de guerra, una mujer desnuda u otra anécdota, es esencialmente una superficie plana recubierta de colores reunidos en un orden determinado", publicada sólo en 1914, en Théories...


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