François Garas
Templo al Pensamiento

Templo al Pensamiento, dedicado a Beethoven, vista durante la construcción
François Garas (1866-1925)
Templo al Pensamiento, dedicado a Beethoven, vista durante la construcción
1897-1914
pluma y tinta, acuarela
Alt. 53; Anch. 37,7 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Temple à la Pensée, dédié à Beethoven, vue en cours de construction, [Templo al Pensamiento, dedicado a Beethoven, vista durante la construcción]


Las obras de François Garas, exaltadas por una fogosa y viva imaginación, intentan traducir en arquitectura ideas, sensaciones o ritmos musicales. Este curioso y misterioso arquitecto, estudia en la Escuela de Bellas Artes donde se une de amistad con Tony Garnier y se titula con el diploma en 1894, pero renuncia a ejercer el cargo de arquitecto, demasiado pragmático. Participa, junto con Henry Provensal, Gabriel Guillemonat y Henri Sauvage, a una exposición de arquitectos rebeldes titulada Impressions d'architectes, "Impresiones de arquitectos", organizada en 1876 bajo la dirección de Frantz Jourdain. Este pretende "reventar los viejos moldes", luchar contra "la sumisión cerebral producida por el estudio exclusivo de la arquitectura griega y romana, y por el único conocimiento de la pintura italiana".

Presenta en el Salón de la Sociedad Nacional de Bellas Artes, a partir de 1897 y hasta 1914, proyectos cada vez más oníricos, Interiores de artistas que evocan los laboratorios de alquimistas, y sobre todo Templos dedicados a las futuras religiones, dedicados a Beethoven, Wagner, la Vida, la Muerte, el Pensamiento. Su panteón personal, celebra ambos músicos a igualdad con Edgar Poe y Charles Baudelaire, John Ruskin, Edouard Manet o Jean Carriès. Desde entonces se destaca en cada salón y genera en 1899 los elogiosos comentarios de Arsène Alexandre, uno de los más severos críticos de arquitectura, periodista en el Figaro: "En el Champ de Mars, de hecho hay pocas obras verdaderamente nuevas, tan sólo el proyecto de templo, fantástico y potente, del Sr. Garas".

Dedicando un verdadero culto a lo Bello, al Arte, al Absoluto, abandona definitivamente la práctica arquitectónica en 1913, desafortunadamente alcanzado por los problemas materiales y recupera la fábrica de ladrillos fundada por su padre. El museo dispone de casi toda la obra ideista de este curioso artista.


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