Auguste Rodin
Balzac

Balzac
Auguste Rodin (1840-1917)
Balzac
1897
Yeso
Alt. 300; Anch. 120 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


Balzac
Balzac
Balzac

Balzac


En 1891, Zola, ahora presidente de la Sociedad de Gente de Letras, hace atribuir a Rodin la realización del monumento de Balzac, cerca de medio siglo después de la muerte del escritor. El escultor se entrega con alma y vida en una investigación documental: acerca de eruditos y de especialistas; en Touraine donde estudia tipos regionales, en literatura... Busca los rasgos de Balzac en cualquier lugar.
Empiezan entonces cuatro largos años de gestación. Rodin duda sobre la indumentaria, para al final estudiar diversas posiciones de desnudos.
En 1895, encuentra por fin la estructura de la figura, y pasa a los estudios de drapeados. Según el testimonio del escultor Pompon, Rodin “remojó su bata en un gran barreño lleno de yeso y vistió con él su estudio". La indumentaria se simplifica cada vez más. El tejido se ensancha, se amplifica: Rodin busca una figura cuyo impulso se alce hasta el cielo. Diseña un símbolo casi abstracto de la potencia del novelista. Ya solo vemos la cabeza, dominando un cuerpo volcado en arco. El cabello es lo que proporciona el movimiento. “Desde su estatua dominante, el cuerpo trémulo en los pliegues de su bata de mangas vacías, Balzac en pie, rechazando hacia atrás su amplia cabeza de fiera al acecho, bebía, con los ojos, con las narinas, los labios, husmeaba el rumor en torbellino, el olor, la fiebre de la Comedia Humana". (André Fontainas).
Cuando el yeso fue mostrado en el Salón de 1898, las críticas se desenfrenan: se burlan del bloque informe. Se le compara a un sapo en un saco, una estatua todavía embalada, un bloque de sal sometido a un chaparrón. Se le da el apodo de menhir, de muñeco de nieve. La Sociedad rechaza esta obra, en ruptura total con los códigos vigentes, para el monumento conmemorativo, exigiendo en particular el realismo del retrato. Rodin retoma entonces la estatua, devuelve el dinero, y rechaza cualquier propuesta de compra. Fue tan solo en 1939, que se inaugura en París, un bronce, bulevar Raspail.




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