Auguste Clésinger
Mujer mordida por una serpiente

Mujer mordida por una serpiente
Auguste Clésinger (1814-1883)
Mujer mordida por una serpiente
1847
Estatua en mármol
Alt. 56,5; Anch. 180; P. 70 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Jean Schormans


Joven Tarentina

Femme piquée par un serpent [Mujer mordida por una serpiente]


Junto con los Romanos de la decadencia de Thomas Couture, este mármol fue la obra más comentada del Salón de 1847, siendo el objeto de un doble escándalo, artístico y social. Para esta sugestiva imagen de una mujer desnuda torciéndose bajo la mordedura de una serpiente simbólica, enrollada alrededor de su muñeca, Clésinger, como lo demuestra la celulitis de la parte superior del muslo, traducida en el mármol, había utilizado un vaciado a partir del natural del cuerpo de una "semi mundana", Apollonie Sabatier (1822-1890). Musa de Baudelaire, belleza parisina que mantenía un salón, aquella que sus amigos llamaban "la Presidenta" ofreció de este modo un éxito inesperado a Clésinger.

La utilización directa del vaciado a partir del natural, para una escultura, estaba rotundamente proscrito en el siglo XIX, induciendo la falta de trabajo y de probidad del artista. Clésinger mantenía con precaución excelentes relaciones con Théophile Gautier, que orquestó el escándalo. Para Delacroix, sólo se trataba de un "daguerrotipo en escultura". No obstante, las formas generosas cuyo realismo chocó la pudibundez del público del Salón, están asociadas a elementos más convencionales: el rostro idealizado menos expresivo, el zócalo cubierto de flores como un bronce de péndulo, haciendo de la Mujer mordida por una serpiente, el ejemplo perfecto del eclecticismo en escultura. En cuanto al motivo del cuerpo abandonado, fue ampliamente reiterado hasta fines de siglo, como lo demuestra la escultura de Schoenewerk, Joven Tarentina, 1871.




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