Edgar Degas
Caballo parado

Caballo parado
Edgar Degas (1834-1917)
Caballo parado
Entre 1865 y 1881
Estatuita en cera con pié de madera
Alt. 31,5; Anch. 39,7; P. 19,7 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Jean Schormans

Cheval arrêté [Caballo parado]


Degas, investigador perfeccionista que el poeta Mallarmé apodó de "el riguroso" vive para el dibujo, se apasiona por la fotografía, reinventa el monotipo. ¿Y la escultura? La pone a contribución para "mejorar" su pintura. Tras mostrar un cuadro Scène de steeple-chase [Escena de carrera de obstáculos] en el salón de 1866, donde figuraban un jinete en el suelo, Degas pudo leer en la prensa: "Como este jockey, el pintor no conoce todavía perfectamente el caballo". Degas quiere progresar y "hacerlo por lo menos tan bien" que ese "pintor malo de Meissonier". "Para alcanzar [...] una exactitud tan perfecta que dé la sensación de la vida, se debe recurrir a tres dimensiones, y ello no sólo porque el trabajo del vaciado exige por parte del artista una observación prolongada, una facultad de atención más apoyada, sino porque el más o menos ya no se pueden admitir" dijo al crítico Thiebault-Sisson.

Rodeando una plancha de madera de alambres para fabricar la estructura, Degas modela sus esculturas amasando la cera. Economiza su material incorporando en ciertos lugares corcho. De este modo, la radiografía revela que Degas ha utilizado el tapón de una botella de vino para la cabeza del caballo. Sus amigos, el pintor Gustave Moreau y Joseph Cuvelier han podido sugerirle la idea del modelado: ellos mismos han dejado estatuitas de cera. En cuanto a su investigación sobre el movimiento, coincide con los descubrimientos de los fotógrafos Eadweard Muybridge, publicados en La Nature de 1878 y los de Etienne-Jules Marey.

Gracias a la donación de cuatro ceras realizada por Paul Mellon en 1956 cuando compró el conjunto hoy mostrado en la National Gallery de Washington – donación que completó con una quinta cera en 1992- el acto creador de Degas está presentado con su frescor, todos los bronces, siendo en cuanto a ellos, póstumos.




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