Alexandre Falguière
Tarcisio, mártir cristiano

Tarcisio mártir cristiano
Alexandre Falguière (1831-1900)
Tarcisio mártir cristiano
1868
Mármol
Alt. 64,5; Anch. 140,7; P. 59,9 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / René-Gabriel Ojéda

Tarcisius, martyr chrétien [Tarcisio, mártir cristiano]


Falguière se hace famoso en 1864, cuando presenta en el Salón su Vendedor del combate de gallos (museo de Orsay). Cuatro años más tarde, la acogida que tuvo el Tarcisio confirma este éxito y la obra fue comprada por el Estado.

Tarcisio es un joven mártir cristiano que habría vivido en el siglo III, en el Imperio Romano, y que hubiese muerto intentando proteger las hostias consagradas que transportaba. Falguière ha elegido el momento, cuando tras avalar la hostia, el chico muere bajo los golpes de los paganos. Su epitafio, redactado por el papa Dámaso, visible en las catacumbas de San Calixto en Roma, está retranscrito en la base de la obra. La Iglesia cristiana, hizo de él, el Santo patrón de los monaguillos. Fue la lectura de una novela del cardenal Wiseman, publicada en 1854, Fabiola, o la iglesia de las Catacumbas, que inspiró este tema a Falguière, no sin un trasfondo comercial ya que, como lo escribió el crítico Edmond About, la obra "será reducida y reproducida en varios miles de ejemplares y las mamás la regalarán a sus hijos el día de su primera comunión".

Para diseñar su estatua, el escultor hizo posar delante de un fotógrafo a un chico joven desnudo. Añadió el drapeado, así como piedras detrás, sugiriendo de este modo un suplicio por lapidación. Por otro lado, la obra hace referencia a los mártires neoclásicos, como el joven Bara pintado por Jacques-Louis David en 1794 (Avignon, museo Calvet). Por fin, en Roma, en la iglesia San Lorenzo fuori le Mura en Roma, podemos admirar una estatua ilusionista de Tarcisio, muy parecida a este mármol, pero con un dolorismo menos reprimido.

Falguière nos propone aquí una mezcla curiosa de sensualidad turbia y de moral cristiana, de academicismo y de realismo. La obra supo seducir en su época: las ediciones de esta estatuita fueron numerosas, incluídos los grabados y las fotografías. También sorprendió al escritor Roger Peyrefitte: en su novela Las Amistades particulares (1943), que la ubica en el recinto de un colegio católico, donde tiene por vocación de dar ejemplo a los jóvenes alumnos.




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