Frédéric-Auguste Bartholdi
El Buen Samaritano

El Buen Samaritano
Frédéric-Auguste Bartholdi (1834-1904)
El Buen Samaritano
1853
Bronce
Alt. 26; Anch. 39,3; P. 24 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot

Le Bon Samaritain [El Buen Samaritano]


Los pequeños formatos de este tipo son raros en la obra de Bartholdi, que prefiere la escultura colosal y es sobre todo famoso por su Estatua de la Libertad, obsequio de Francia a Estados Unidos, en 1886. Pero este Buen Samaritano es una obra de juventud, el escultor tan solo tenía entonces 19 años, cuando la modeló. Fue además la primera obra que expone en el Salón, en 1853.

Este bronce ilustra la parábola del Nuevo Testamento, por la que Cristo predica la caridad hacia su prójimo: un viajero apaleado y despojado por delincuentes que le dejan por muerto en la carretera. Un sacerdote y un levita pasan sin detenerse. Solo un Samaritano, que pertenece a un pueblo que los Judíos juzgan como impía se detiene. La composición le debe mucho a la pintura. Bartholdi muestra aquí ser el digno alumno de Ary Scheffer, que contribuyó a la renovación de la pintura religiosa orientándola hacia la depuración y la concisión. En mismo tiempo, este pequeño grupo tiene un sabor orientalista. El Buen Samaritano viste como un nómada del desierto, con un burnou. Dos años más tarde, Bartholdi cumplirá su sueño recorriendo Oriente, acompañado por el pintor Jean-Léon Gérôme.




Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter