André de Boudinhon
El centinela del campo en la noche

Vista del centinela del campo en la noche, Holzminden
André de Boudinhon (antes de 1892-1929)
Vista del centinela del campo en la noche, Holzminden
1916
Copia argéntica
Alt. 5,3; Anch. 6 cm.
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Vue de la sentinelle du camp dans la nuit, Holzminden [Vista del centinela del campo en la noche, Holzminden]


En 1992, cerca de ochenta revelados relativos a un episodio bastante desconocido de la historia de la Primera Guerra Mundial, entraron en las colecciones del museo. Evocan la vida en el campo de Holzminden, situado en el ducado de Brunswick, a finales del año 1916 o a comienzos del 17. Trescientos civiles, en particular del Norte de Francia, fueron internados en este campo. Fueron cogidos de rehenes en noviembre de 1916, con el fin de presionar al gobierno francés, que tardaba en liberar a los funcionarios imperiales de los campos, tanto en Francia como en Argelia, tras la llegada de las tropas francesas a Alsacia. Los rehenes franceses fueron elegidos en el mismo ámbito socio profesional que los alemanes prisioneros: juristas, abogados, médicos o ingenieros, como el autor de estos clichés, Sr. Boudinhon, él mismo detenido… Aquí se codeaban con alemanes considerados como "indeseables", enviados nada más empezar la guerra, presos de derecho común, pacifistas, prostitutas…

Las fotografías muestran la vida cotidiana en el campo, que contaba con cerca de cien barracas, rodeadas por una reja de dos metros de alto, vigilada por torres de observación. Pese a que el aspecto de los campos se parezca a los de la Segunda Guerra Mundial, nada tienen que ver en comparación. Los prisioneros, que llevan un brazalete encima de su ropa civil, parecen circular libremente en el interior del campo en el que se reconstituye una vida social: talleres, capilla, cafés e incluso un estudio de fotografía, bautizado el "violín" (la cárcel en argot francés)…

Un comienzo de acuerdo interviene en abril de 1917 y los rehenes son repatriados. Una segunda ola de deportación masiva tiene lugar en enero de 1918, que implicó a seis cientos nuevos prisioneros. Solo se enviaron a las mujeres a Holzminden, mientras que los hombres fueron deportados a Lituania, en condiciones mucho más duras, que provocaron la muerte de veintiséis de entre ellos.




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