Louis Schweig
Pierre Philibert Pompée

Pierre Philibert Pompée fotografiado en la terraza del Athénée Royal, 2, calle de Valois, el 23 de junio de 1841, a la 1 del mediodía
Louis Schweig (1807-1886)
Pierre Philibert Pompée fotografiado en la terraza del Athénée Royal, 2, calle de Valois, el 23 de junio de 1841, a la 1 del mediodía
1841
Daguerrotipo
Alt. 8; Anch. 7 cm.
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt

Pierre Philibert Pompée photographié sur la terrasse de l'Athénée Royal, 2, rue de Valois, le 23 juin 1841, à 1 heure [Pierre Philibert Pompée fotografiado en la terraza del Athénée Royal, 2, calle de Valois, el 23 de junio de 1841, a la 1 del mediodía]


El nombre de Schweig aparece en diferentes ocasiones en archivos relacionados con la primera época de la fotografía. En 1839, tras haber asistido a una representación de Daguerre, realiza demostraciones del daguerrotipo en Estrasburgo, y después en las ciudades alemanas de Heilbronn y de Stuttgart. Galardonado con una medalla de bronce en la exposición de productos de la industria francesa de 1844, lo encontramos más tarde instalado en La Haya o en Amberes, antes de que fije residencia en París en 1853. Schweig es uno de estos fotógrafos itinerantes que cuenta entre los primeros "discípulos" de Daguerre.

El modelo de este retrato es Philibert Pompée (1809-1874), un republicano, director de la escuela Turgot de París y futuro alcalde de Ivry-sur-Seine. Su pose, el codo apoyado en el respaldo del asiento, la cabeza y el busto levemente inclinados, los dedos cruzados, sorprende por su naturalidad. Queda lejos ya la rigidez de los primeros retratos con el daguerrotipo. Desde 1839, los fotógrafos en efecto habían encontrado medios químicos que permitían acelerar la exposición. De este modo Louis-Auguste Bisson (1814-1876) ya anunciaba en 1841 que podía tomar un retrato en un segundo y medio.

La escena se desarrolla en París, en la terraza del Athénée, situado a dos pasos del Palais-Royal. Famoso en la época romántica y bajo el Segundo Imperio (se convirtió entonces en el "Estaminet des nations" –el cafetín de las naciones–), a este café acudían Alejandro Dumas y Gérard de Nerval, que evoca detalladamente en sus Noches de octubre : "En la planta baja, el café billar, en la segunda, la esgrima y el boxeo; en la tercera el daguerrotipo, instrumento de paciencia que se dirige a los espíritus cansados y que, destruyendo las ilusiones, opone a cada figura el espejo de la verdad".

Este muy bello retrato tiene pues el doble mérito de ofrecernos un testimonio sobre las prácticas sociales del siglo XIX y de confirmarnos que la fotografía ha permitido desde muy pronto evocar la instantaneidad. Lo hizo, aún de manera caprichosa durante unos cuantos años, pero suficiente para poder contribuir sutilmente a la evolución de la mirada llevada sobre el mundo.




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