Théodore Rousseau
Camino en el bosque

Camino en el bosque de Fontainebleau, efecto tormenta
Théodore Rousseau (1812-1867)
Camino en el bosque de Fontainebleau, efecto tormenta
Entre 1860 y 1865
Óleo sobre lienzo
Alt. 30; Anch. 51 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Route dans la forêt de Fontainebleau, effet d'orage [Camino en el bosque de Fontainebleau, efecto tormenta]


Théodore Rousseau recibe lo esencial de su formación del pintor neoclásico Jean-Charles Rémond y de sus sesiones de trabajo en el Louvre, donde copia en particular los paisajistas del XVII, Claude Lorrain, Hobbema o Ruysdael.
En 1847, Rousseau se instala en Barbizon, a orillas del bosque de Fontainebleau. Aunque se acumulen los rechazos del Salón, es entonces muy conocido, apreciado y admirado entre los pintores. El reconocimiento del Estado llega en 1848, con el encargo de una obra importante, Linde de bosque, sol poniente (París, museo del Louvre). A pesar de su nueva fama, Rousseau permanece en Barbizon, saliendo solo del pueblo en escasas ocasiones. "Hombre de los bosques", como le gusta decir, no puede vivir mucho tiempo alejado de su campo de estudio, él que solo se dedica al paisaje.

En este lienzo, lo que detiene la atención de Rousseau es el linde del bosque por tiempo de tormenta. En el fondo de una llanura oscura, llena de malezas, atravesada por un camino de tierra, se erige un grupo de árboles deshojados. Los rojos del otoño destacan sobre un cielo de tormenta que pasa del gris emplomado al amarillo y al azul intenso. En este paisaje barrido por el viento, todo es movimiento y vibración. La pincelada nerviosa fragmenta el color en manchas minúsculas, conforme a la manera del pintor, que no deja de evocar el impresionismo incipiente. Pero dramatizando esta representación de una tormenta a punto de estallar, Rousseau también hace referencia al romanticismo.




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