Vincent van Gogh
Casas con techos de paja de Cordeville

Casas con techos de paja de Cordeville en Auvers-sur-Oise
Vincent van Gogh (1853-1890)
Casas con techos de paja de Cordeville en Auvers-sur-Oise
1890
Óleo sobre lienzo
Alt. 73; W. 92 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Chaumes de Cordeville à Auvers-sur-Oise [Casas con techos de paja de Cordeville en Auvers-sur-Oise]


Este cuadro fue pintado durante el periodo de más frenético de creación de la carrera del artista, pocas semanas antes de su trágico final. Van Gogh ha dejado la Provenza, en mayo de 1890, al finalizar su ingreso voluntario en el psiquiátrico de Saint-Rémy. Se ha instalado en Auvers-sur-Oise, al Norte de París. El 10 de junio, escribe a su hermano Théo que "hace dos estudios de casas en la vegetación". Corot, Daubigny, Pissarro o Cézanne ya han evocado el apacible encanto de Auvers. Van Gogh, él, va a transformarlo en una tierra volcánica donde las casas parece torcidas por un seísmo.

Es a una verdadera transmutación impulsada por fuerza síquicas que el pintor somete aquí el paisaje. Las casas tranquilas con techos de paja que todavía podemos observar en las fotografías antiguas, parecen levantadas por alguna fuerza telúrica que dilata los volúmenes. El dibujo descabellado, con remolinos, hace ondular el tejado, enrolla en espiral las ramas del árbol, transforma las nubes en arabescos... Además, la materia pictórica está trabajada con la masa de la pasta, haciendo huecos en su espesor con verdaderos sillones.

Obviamente, no es el artista que, a semejanza de los románticos, está emocionado por la grandiosidad del paisaje. Al contrario, es efectivamente él quien tormenta e incendia el más mínimo caserío, el más mínimo ciprés. Como en el Cielo estrechado de 1889 (Nueva York, MoMA), todos los elementos del paisaje se unifican en torsiones de los contornos y proporcionan a toda la vista un aspecto fantástico.




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