Edouard Manet
Clemenceau

Clemenceau
Edouard Manet (1832-1883)
Clemenceau
1879-1880
Óleo sobre lienzo
Alt. 94,5; Anch. 74
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Georges Clemenceau (1841-1929)


"¿Mi retrato por Manet? Muy malo, no lo tengo, y no me entristece. Está en el Louvre, me pregunto por qué se ha colocado allí". A finales de su vida, Clémenceau expresa un rotundo juicio respecto a este lienzo. Sin embargo, de todas sus efigies conocidas, muy pocas desprenden semejante fuerza y confianza.

Como tenía dificultades para hacer posar a su modelo, es probable que Manet haya utilizado una fotografía, sin duda la de Wilhem Benque, fechada en 1876 en la que el hombre político está representado en pie con la misma posición de brazos. El pintor tal vez haya utilizado también una pequeña fotografía de la cabeza de Clemenceau que se encuentra en un álbum de la familia Manet, conservado en la Biblioteca nacional de Francia.
El pintor traspone aquí en pintura las cualidades alusivas de su dibujo a la pluma o al pincel, de la misma época. En unos cuantos trazos y contornos japonistas, logra expresar toda la energía, la determinación, la dureza, y también el humor que forman la personalidad de Clemenceau.

Por su concisión, su ausencia total de decorado, este retrato es, cerca de veinte años antes de la fecha, uno de los primeros grandes retratos del siglo XX. La potencia pictórica ha podido borrar para algunos críticos la veracidad de la representación... "Para que Manet pudiera pintar el retrato de Clemenceau, tenía que haber resuelto atreverse a serlo todo en él, y Clemenceau, casi nada" escribe Malraux en 1957. Sin embargo, en la actualidad, este retrato nos parece no solo un triunfo de la modernidad pictórica, sino también de una gran veracidad psicológica. Mediante este equilibrio que hace los grandes retratos, la presencia de Manet no anula en absoluto la de Clemenceau.

Reseña Manet




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