Claude Monet
El Almuerzo sobre la hierba

El Almuerzo sobre la hierba
Claude Monet (1840-1926)
El Almuerzo sobre la hierba
1865-1866
Óleo sobre lienzo
Alt. 248; Anch. 217 cm.
© Musée d'Orsay, dist. RMN-Grand Palais / Patrice Schmidt


El Almuerzo sobre la hierba
El Almuerzo sobre la hierba
Estudio para El Almuerzo sobre la hierba

Le déjeuner sur l'herbe [El Almuerzo sobre la hierba]


Este fragmento, junto con un segundo también conservado en el museo de Orsay, constituyen los únicos vestigios del monumental Desayuno sobre la hierba de Monet. Comenzada en la primavera de 1865, la obra medía más de cuatro metros por seis y tenía que constituir un homenaje, pero también un desafío respecto a Manet, cuyo cuadro del mismo título había sido el objeto de sarcasmos del público y de los críticos, durante su exposición en el Salón de los Rechazados, en 1863. Pero el proyecto fue abandonado en 1866, justo antes de la inauguración del Salón al que Monet lo destinaba.
En 1920, El propio pintor cuenta lo que sucedió con el cuadro: "tenía que pagar mi alquiler, lo dejé en prenda al propietario que lo enrolló en su sótano, y cuando por fin tuve bastante para recuperarlo, imagínense si había tenido tiempo de enmohecerse. Monet recupera el lienzo en 1884, lo recorta, y solo conserva tres fragmentos. El tercero estando desaparecido en la actualidad.

Monet había empezado ejecutando una serie de pequeños estudios a partir del natural, y luego había compuesto en el taller un boceto muy alcanzado (Moscú, museo Pushkin). La diferencia más notable entre el boceto y el lienzo definitivo consiste en sustituir al joven imberbe sentado encima del mantel por un sólido buen mozo con barba que se parece de manera sorprendente a Courbet. Este último acudió a ver a Monet y a Bazille en su taller común durante el invierno de 1865-1866. Según Bazille hubiera "estado "encantado" ante El Almuerzo. Este testimonio difiere del de Gustave Geffroy, ya que según él comentarios de Courbet hubieran sido la causa del abandono del Almuerzo. Todo ello no es incompatible, una opinión desfavorable habiendo podido ser formulada tras los elogios. De todas formas, para Monet que escribía en mayo de 1865 a Bazille "Solo pienso en mi cuadro y si fuera a fallar, creo que me volvería loco", imaginamos fácilmente el desánimo que podía generar cualquier reticencia manifestada por el maestro de la vanguardia.

Criticado o no por Courbet, Monet debía ser perfectamente consciente de las dificultades a las que se enfrentaba con la transposición a escala monumental del boceto. Acentúa los contrastes luminosos, "monta" las colores, pero preserva más difícilmente el brillo, la espontaneidad de los estudios. En abril de 1866, viendo que no puede acabar la inmensa pintura para el Salón, Monet anuncia a Armand Gautier su decisión de "aplazar por el momento todas las grandes cosas emprendidas que tan solo me van a hacer gastar dinero y me pondrían en dificultad".




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