Jules Dupré
El charco de los robles

El charco de los robles
Jules Dupré (1811-1889)
El charco de los robles
Entre 1850 y 1855
Óleo sobre lienzo
Alt. 102; Anch. 84 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

La mare aux chênes [El charco de los robles]


Tras un aprendizaje de decorador sobre porcelana en la fábrica paterna, a partir de 1829 Dupré se dedica a la pintura. Su encuentro con Théodore Rousseau es determinante. A su lado, aprende a mirar la naturaleza con sinceridad y profundidad.
Dupré está marcado por Constable y los paisajistas ingleses, descubiertos durante una estancia en Londres en 1834. También admira la pintura holandesa del siglo XVII, aunque siendo muy sensible al romanticismo. El charco de los robles demuestra estas múltiples influencias.

La composición general del cuadro – el agua que serpentea entre los árboles, la mirada orientada hacia el infinito – recuerda la pintura holandesa, la de Ruysdael en particular.
Pintado en parte a partir del motivo, este cuadro es el fruto de un trabajo sobre el cielo, la luz, los reflejos de las nubes sobre el agua. Dupré realiza el retrato de un inmenso árbol tortuoso que alza sus ramas hasta el cielo, manera totalmente romántica de expresar la potencia de la naturaleza frente al hombre. Los pocos personajes que pueblan la escena son tan pequeños que a penas se adivinan junto a animales que se abrevan en el charco.




Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter