Gustave Courbet
El ciervo cazado, escuchando

El ciervo cazado, escuchando, primavera
Gustave Courbet (1819-1877)
El ciervo cazado, escuchando, primavera
1867
Óleo sobre lienzo
Alt. 111 ; Anch. 85 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Le chevreuil chassé aux écoutes, printemps [El ciervo cazado, escuchando, primavera]


La caza es una de las ocupaciones favoritas de Courbet. Le permite observar la naturaleza y los animales salvajes. Tanto en el Franco Condado, como en Alemania, durante una estancia en 1859, encuentra en ella materia para composiciones que gustan de inmediato al público. Asimismo, en el Salón de 1868 El ciervo cazado, escuchando, primavera recibe una acogida favorable de la crítica, por unanimidad. Incluso el caricaturista Gill, en Le Salon pour rire, le admira, como también el otro envío de Courbet: Un mendigo en Ornans (Glasgow, Art Gallery and Museum). Escribe: "En este hormiguero de untaduras banales y pretenciosas [...] el pintor de Ornans da su garrotazo y respiramos ante estos dos lienzos".

Se trata aquí de un claro y de un arroyo, manejados con matices claros, escasos en Courbet. Castagnary, amigo y defensor del pintor, llama la atención respecto a la "finura" de la técnica del pintor y a la "transparencia" del paisaje: "Examinen estos terrenos, esta agua corriente, este sotobosque tan claro y tan ligero, esta profunda y justa armonía". En cuanto al aislamiento dramático de este ciervo, cabe tal vez ver en él un símbolo, Courbet queriendo, como a menudo, representar al artista combatido por la sociedad.

Reseña Courbet




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