Maximilien Luce
El muelle Saint-Michel y Notre-Dame

El muelle Saint-Michel y Notre-Dame
Maximilien Luce (1858-1941)
El muelle Saint-Michel y Notre-Dame
1901
Óleo sobre lienzo
Alt. 73; Anch. 60 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


El muelle Saint-Michel y Notre-Dame (detalle)
El muelle Saint-Michel y Notre-Dame (detalle)
El muelle Saint-Michel y Notre-Dame (detalle)

Le quai Saint-Michel et Notre-Dame [El muelle Saint-Michel y Notre-Dame]


En torno al cambio de siglo, Maximilien Luce, que fue un adepto del neoimpresionismo entre 1887 y 1897, utiliza una última vez la pincelada dividida, en una decena de lienzos dedicados a la catedral Notre-Dame de París, vista desde el muelle Saint-Michel. Un cuadro como este establece, a partir de entonces, un vínculo entre el periodo meramente neoimpresionista del pintor y su periodo populista, más tardío.

En medio del lienzo, se erige la catedral, luminosa, en una gama de colores cálidos, constituidos principalmente por anaranjado, rosa, rojo y sombras azuladas. Aquí las pinceladas son finas y yuxtapuestas. En cuanto al muelle y el puente, están sumergidos en la sombra y tratados con una factura más amplia. Los tonos dominantes, en esta parte, son el azul del cielo, el azul turquesa y el rosa violáceo.

Luce observa a los viandantes, burgueses bien arreglados, sirvientas cargadas con fruta y hortalizas, abuela llevando a un niño por la mano o joven pastelero con su cesta en la cabeza. También se reconocen los puestos de los libreros, una carreta cerrada, un ómnibus, un carro arrastrado por un hombre en brazos de camisa y chaleco... toda una atmósfera cotidiana de la gran ciudad. La eternidad de la catedral se codea y domina la vida humana, efímera y atareada.

Este aspecto anecdótico opone radicalmente la serie de Luce a la que Monet dedica, en 1892 y 1893, a la catedral de Rouen, acantilado de piedra sin ninguna presencia humana, entregado al "drama de la luz". Pensamos más bien en la tradición del paisaje urbano pintoresco, representada por artistas como Jean Béraud o Giuseppe De Nittis. Pero es ante todo la influencia de su amigo Camille Pissarro, y su última serie de vistas en picado de París, que afectan aquí a Luce.




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