Edouard Manet
El Pífano

El Pífano
Edouard Manet (1832-1883)
El Pífano
1866
Óleo sobre lienzo
Alt. 160; Anch. 97 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Le Fifre [El Pífano]


Manet, que había encontrado en una manera y en temas hispánicos, la vía hacia su propio talento, tan sólo descubre España y el museo del Prado, bastante tarde, en 1865. Lo impresiona en particular el Pablo de Valladolid de Velázquez, y el pintor confía entonces, a su amigo Fantin-Latour: "Es el más sorprendente pedazo de pintura que jamás se haya hecho... El fondo desaparece: ¡Lo que rodea al hombre, totalmente vestido de negro y vivo, es el aire!".

De regreso a París, Manet aplica estos principios a un tema contemporáneo. Un simple y anónimo soldado raso, está tratado aquí como un Grande de España. No sólo Manet trastorna las jerarquías de la representación, sino que acompaña también, dicha elección, de un audaz lenguaje simplificado. De modo que aquí el pintor utiliza emplastes, muy nítidos de tonos negros, algunos efectos de modelados en las carnes y en el estuche del instrumento, y empastes para los blancos que subrayan los pliegues de los tejidos. La paleta colorida es muy reducida y el espacio sin profundidad. A penas se distingue el límite entre el plano horizontal del suelo y el vertical del fondo, coloreado de un gris muy poco matizado y totalmente despojado.

La obra, rechazada por el jurado del Salón 1866, forma parte de aquellas que generaron el entusiasmo de Emile Zola por el pintor. El escritor descubrió, en la veracidad del propósito y de la manera, la expresión de un sentimiento propiamente moderno.

Reseña Manet




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