Paul Cézanne
Gustave Geffroy

Gustave Geffroy
Paul Cézanne (1839-1906)
Gustave Geffroy
Entre 1895 y1896
Óleo sobre lienzo
Alt. 110; Anch. 89 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Gustave Geffroy


Durante el año 1894, Gustave Geffroy redacta varios artículos elogiosos sobre la pintura de Cézanne. Como agradecimiento, éste propone al crítico realizar su retrato durante la primavera de 1895. El escritor tomado por modelo por un pintor al que acaba de apoyar es un género establecido. Citemos el retrato de Zola por Manet (1868, museo de Orsay) o también el de Duranty por Degas (1879, Glasgow, The Burrel Collection), en el que reencontramos el motivo análogo de la estantería de libros. Pero, al contrario de estos dos ejemplos, aquí notamos claramente que Cézanne y Geffroy se conocen poco.

Geffroy forma un potente triángulo en el centro del cuadro, donde la decoración —libros, tintero, rosa, estatua de Rodin— se utiliza para identificar las actividades y los gustos del personaje, sin aludir cualquier connivencia.Por otro lado, la simpatía reconocida de Cézanne deja progresivamente paso a la irritación ante los propósitos de su modelo, demasiado ecléctico en sus gustos artísticos y demasiado irrespetuoso con la religión. Esta irritación pasa a ser, rápidamente, una hostilidad manifiesta, si debemos creer el testimonio de Joachim Gasquet cuando habla de "la especie de odio inexplicable que Cézanne, a pesar de sus artículos y del prodigioso retrato que le ha pintado, sentía por el Sr. Gustave Geffroy; detestación que me expresó a menudo, ya sea por carta, o verbalmente".

Cézanne retrasa hasta el último momento el estudio del rostro y de las manos, para acabar por no ejecutarlos. El resultado es un personaje opaco y misterioso, incluso amenazador. Esta forma inacabada añade una peculiar grandeza a la efigie.
El cuadro fascina a los futuros cubistas, en particular a Braque y Picasso, sobre todo debido a la estructura a su vez geométrica y desplazada de la biblioteca, o por los atrevimientos espaciales del plano de la mesa. La obra, por otro lado, fue una de las más admiradas en la Exposición retrospectiva de las obras de Cézanne en el Salón de Otoño de 1907.




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