Edouard Vuillard
Jardines públicos

Jardines públicos
Edouard Vuillard (1868-1940)
Jardines públicos
1894
Temple sobre lienzo
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR


Jardines públicos
Jardines públicos: la conversación, las niñeras, la sombrilla roja
Jardines públicos: niñas jugando
Jardines públicos: el interrogatorio
Jardines públicos: las niñeras
Jardines públicos: la conversación
Jardines públicos: la sombrilla roja

Jardins publics [Jardines públicos]


El ciclo de los Jardines públicos incluye nueve paneles, encargados en 1894 por Alexandre Natanson para su mansión particular de la avenida del Bois en París (hoy avenida Foch). Natanson era el director de La Revue Blanche, revista artística y literaria que contaba en particular con el grupo de los Nabis, de cuyos formaba parte Vuillard. El conjunto estaba instalado en una gran estancia, a su vez salón y comedor. Esta evocación de niños jugando, acompañados por sus gobernantas, hacía singularmente juego con el universo familiar de los comanditarios, padres de tres hijas.

Estos paneles fueron dispersados en 1929, pero cinco están reunidos en el museo de Orsay. Están presentados en ángulo derecho, a semejanza de su disposición original. Cada composición es autónoma – y dotada de un subtítulo   pero todas están conectadas por la continuidad del espacio – tierra y cielo  , de la luz y de los colores, armonías de beige, de verdes y de azules, animadas por unas cuantas manchas de rojo.
Sin atender la exactitud topográfica, algunos paneles recuerdan el jardín de las Tuileries, otros el bosque de Boulogne, próximo a la mansión de los Natanson.

El tema de aire libre, la naturaleza en la ciudad, testimonian de la herencia impresionista, en particular de Monet. El aspecto decorativo hace pensar en los tapices medievales, admirados por Vuillard en el museo de Cluny. El pintor experimenta aquí por primera vez a esta escala los efectos de la pintura con cola que proporciona este aspecto mate, parecido al de los frescos, desde Piero della Francesca hasta Puvis de Chavannes, y que generaliza en sus obras decorativas. Por fin, la influencia del arte japonés de las estampas y de los biombos, se hace sentir en la disposición de las formas y de los vacíos, los descentrados y las rupturas de simetría.




Aumentar la fuente Disminuir la fuente Enviar a un amigo Imprimir
Facebook
Google+DailymotionYouTubeTwitter