Edward Burne-Jones
La Rueda de la Fortuna

La rueda de la Fortuna
Edward Burne-Jones (1833-1898)
La rueda de la Fortuna
1883
Óleo sobre lienzo
Alt. 200; Anch. 100 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot

The Wheel of Fortune [La Rueda de la Fortuna]


"Mi rueda de la Fortuna es una imagen verdadera; viene a buscarnos, cuando le toca a cada uno, y luego nos aplasta", escribe Burne-Jones en un patético y desabusado comentario. La obra constituye un ejemplo perfecto de su afición por los mitos clásicos, como por las leyendas medievales, donde se mezclan una confusa sensualidad y el sentimiento de inquietud que logran que su simbolismo sea uno de los más agrios. Esta Fortuna es una de sus más fuertes composiciones. La rueda ocupa todo el plano del cuadro, de arriba a bajo, en un movimiento inexorable de subida y bajada, mientras que la gigantesca e implacable diosa se opone a las figuras de los mortales impotentes: un esclavo, un rey y un poeta.

El plano del lienzo está completamente ocupado por los cuerpos y la rueda, la paleta de colores va de los grises acero a los morenos, intensificando la atmósfera sofocante y la impresión de fatalidad sin esperanzas. El personaje femenino está representado envuelto en una toga antigua, cuyo plegado boticeliano está admirablemente dibujado; los desnudos se inspiran de las figuras realizadas por Miguel Ángel para la Capilla Sixtina.

El cuadro fue mostrado en Londres en 1883 y de inmediato reconocido como una obra capital del movimiento Prerrafaelita.




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