Henri-Edmond Cross
El Aire de la tarde

El Aire de la tarde
Henri-Edmond Cross (1856-1910)
El Aire de la tarde
Hacia 1893
Óleo sobre lienzo
Alt. 1,16; Anch. 1,64 m.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR

L'Air du soir [El Aire de la tarde]


En abril de 1893, Henri-Edmond Cross, instalado desde hacía dos años en el Sur de Francia, recibió una carta por la cual su amigo, el pintor Paul Signac, le propone: "¿Porqué, ya que a ambos nos gusta y conocemos este país del sol, no intentaríamos en común, erigirle un monumento decorativo?". Para Signac este monumento se convertirá en En la época de armonía que integró el ayuntamiento de Montreuil y para Cross será El Aire de la tarde.

El pintor ha elegido representar un atardecer, cuando el calor y la luz se apaciguan. Todo en su obra traduce la plenitud del momento representado: la suavidad del sol poniente, la armoniosa composición en cuya se equilibran las horizontales y verticales, las figuras con poses suspendidas en el tiempo.

Si el pintor sigue fiel a la técnica neo-impresionista del punto, debe no obstante adaptarla al gran formato de su composición. Por lo que utiliza entonces una amplia pincelada rectangular que, creando un efecto de mosaico, intensifica el carácter decorativo del cuadro.
Las ambiciones decorativas de la obra, nuevas en el artista, como la disposición clásica de la composición en la que las figuras se integran perfectamente en un paisaje ideal, son una filiación directa del Dulce país de Puvis de Chavannes hoy conservado en el museo Bonnat de Bayona.

Presentada en la IIIa exposición del grupo neo-impresionista, y después en el Salón de los Independientes de 1894, la obra fue luego regalada por el pintor a Signac. Fue en el comedor de éste, en La Hune, que Henri Matisse descubrió la obra y se inspiró de esta él también en Lujo, calma y voluptuosidad.




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