Auguste Renoir
Gran desnudo

Gran desnudo
Auguste Renoir (1841-1919)
Gran desnudo
1907
Óleo sobre lienzo
Alt. 70; Anch. 155 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski

Grand nu [Gran desnudo]


El desnudo femenino, motivo de predilección de Renoir a lo largo de su carrera, está principalmente representado por el artista a la luz del aire libre en lugar del interior.
Durante los años 1890, sus modelos evocan, según Gustave Geffroy, "pequeños seres instintivos, a su vez niñas y mujeres". Más tarde, su obra gana plenitud, apuntándose así en la línea de Rubens y del Ticiano.

Para este desnudo casi opulento, renunciando al uso de toques de colores llamativos, el pintor limita su paleta a una gama armoniosa de tonalidades más sutiles. El cuerpo se encuentra bañado en una suave y cálida luz, descansando encima de blandos cojines, como en un joyero. La figura, alargada en una pose suave y elegante, se acerca más a las odaliscas de Ingres que a la Olympia de Manet.
Este desnudo, más casto que voluptuoso, es sin duda la última versión, la más elaborada, de una serie de tres cuadros pintados entre 1903 y 1907, entre los cuales uno se puede ver en el museo de la Orangerie. Se sitúa cronológicamente entre dos otras obras de Renoir conservadas en el museo de Orsay: Torso, efecto de sol (1875-1876), obra de sus comienzos y Los bañistas (1918-1919), verdadero testamento artístico de su última manera.
Este Gran desnudo permite de este modo comprender la evolución de Renoir hacia un estilo nutrido de referencias al arte clásico. En el siglo XX, artistas como Henri Matisse y Pablo Picasso se inspiraron a su vez de los desnudos tardíos de Renoir.




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