Gustave Courbet
El celo en primavera

El celo en primavera. Combates de ciervos
Gustave Courbet (1819-1877)
El celo en primavera. Combates de ciervos
1861
Óleo sobre lienzo
Alt. 355; Anch. 507 cm
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski


El celo en primavera. Combates de ciervos (detalle)
El celo en primavera. Combates de ciervos (detalle)

Le rut du printemps. Combat de cerfs [El celo en primavera. Combates de ciervos]


De todos los cuadros de bosque o de caza que pinta Courbet, El celo en primavera es el que mejor muestra la amplitud, tanto por sus dimensiones, como por el aliento que lo anima. Durante mucho tiempo asociadas a una sumisión del pintor al gusto de los aficionados, sus "cazas" fueron despreciadas por los historiadores del arte, durante un largo periodo. Sin embargo, combinando paisaje, pintura animalaria y escena de género, refiriéndose a una larga tradición pictórica, desde los maestros flamencos del siglo XVII hasta los contemporáneos ingleses, estos temas permiten a Courbet finalizar su replanteamiento de la jerarquía de los géneros y aportar el impulso de la pintura de historia a un ámbito familiar.

El mundo animal se convierte aquí en tema de tragedia. El artista le dedica los resortes dramáticos de los relatos históricos y de las pasiones humanas. En una carta de 1861 al escritor Francis Wey, Courbet cuenta las circunstancias de la creación del cuadro: es "algo que fui a estudiar a Alemania. He visto estos combates [...]. Estoy exactamente seguro de esta acción. En estos animales, no hay ningún músculo aparente. El combate es frío, la rabia profunda, los golpes son terribles". Courbet insiste en la fidelidad con la naturaleza, como para convencerse de ello: "No hay un duro de ideal. [...] son exactos como las matemáticas". Pero más indiferente que lo que dice, respecto a una transcripción literal, Courbet inscribe su cuadro en una temporalidad incorrecta: el celo tiene lugar en otoño y en invierno, nunca en primavera. Así mismo, proporciona como marco a su drama un paisaje familiar del Franco Condado, pese a que allí no había ningún ciervo en el siglo XIX. Courbet recompone pues, inventa, para mejorar el relato de una tragedia primitiva que le fascina. Es la condición necesaria para que el pintor reencuentre el estado salvaje, puro y violento, que le relaciona irremediablemente con el animal.

Reseña Courbet




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