Henri-Edmond Cross
Las islas de Oro

Las islas de Oro
Henri-Edmond Cross (1856-1910)
Las islas de Oro
Entre 1891 y 1892
Óleo sobre lienzo
Alt. 59; Anch. 54 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / DR

Les Iles d'Or [Las islas de Oro]


El 21 de marzo 1905 abre, en la Galería Druet de París, una exposición de las obras de Henri-Edmond Cross. Emile Verhaeren en su carta prólogo del catálogo se acuerda de los paisajes en los que vio a su amigo pintor, desde que se marchó para el Sur de Francia: "Veo el mar próximo, la cadena montañosa de las Maures, y lejanas, las islas de Hyères, tan bellas que se las llama las Islas de Oro. [...] los montes desenrollan su línea ornamental a los horizontes, y, en el lecho de las playas, entre las puntas de una serie de grandes cabos, la arena amarilla y fina deslumbrante, bajo la luz". Como no ver en esta bella evocación del poeta, el paisaje de las Islas de Oro que Cross pintó en 1891-1892.

Pese a que el tema del lienzo sigue siendo las islas, el pintor rechaza cualquier pintoresco, para tratar solo los efectos de luz sobre el color. Los diferentes elementos del paisaje se convierten entonces, bajo su pincel en tres amplias bandas de color: la arena, el mar y el cielo.

Fiel a la técnica neo-impresionista que practica desde poco, utiliza una pincelada redonda, de la que modula el tamaño, desde el lunar en el primer plano, hasta el puntito en el horizonte, y el esparciado, con el fin de crear una leve perspectiva. El horizonte situado muy alto y cuya línea corre de una punta a otra de la composición, es una referencia directa al arte de las estampas japonesas del Ukiyo-e.

Una obra de tal modernidad tan sólo podía seducir a Félix Fénéon, ardiente defensor del neo-impresionismo que la adquirió. Este cuadro, sin duda el más atrevido del pintor, integra las colecciones nacionales en 1947, tras la 1a venta de la colección del crítico.




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