Alfred Roll
Manda Lamétrie, granjera

Manda Lamétrie, granjera
Alfred Roll (1846-1919)
Manda Lamétrie, granjera
1887
Óleo sobre lienzo
Alt. 214,5; Anch. 161 cm.
© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Gérard Blot / Hervé Lewandowski

Manda Lamétrie, fermière [Manda Lamétrie, granjera]


En sus variados envíos a los Salones de los años 1880, Alfred Roll se distingue sobre todo por sus figuras imponentes de mujeres ejerciendo sus tareas cotidianas. Incluyendo el nombre de los modelos en los títulos de sus cuadros, otorga de este modo, a escenas de la vida ordinaria, un estatuto de pintura de historia.
En 1888, la heroína de su envió al Salón de la Sociedad de los artistas franceses es Amanda, llamada Manda, Lamétrie. Nacida en 1867, y de a penas veinte años de edad, cuando Roll realiza su retrato. Manda es una campesina de Sainte-Marguerite-sur-Mer, en la costa normanda, muy cerca del Castel d'Ailly, la residencia de verano del pintor. La joven explota una granja donde cría un caballo y tres vacas. Roll muestra una de estas vacas en el fondo, después de ser ordeñada, en medio de un verde vergel cercado por una valla. Crea así un vínculo entre las tareas cotidianas de su modelo y su marco de vida.

Monumental, en el centro del cuadro, Manda Lamétrie atrae la mirada por su indumentaria clara, en particular el gran rectángulo amarillo pálido del mandil. El espectador también se sorprende de su determinada expresión.

Considerado como el cuadro más importante de la exposición de 1888, este retrato se ha reproducido abundantemente, lo que no impidió Manda Lamétrie continuar su tranquila vida de campesina normanda, viviendo también de la pesca de gambas en el litoral y de la vigilancia de las segundas residencias, incluida el Castel d'Ailly.




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